jueves, julio 5

Calles y Plazuelas del Callao : Monumento al Almirante don Miguel Grau Seminario


El Monumento al Almirante
don Miguel Grau Seminario
Plazuela Grau del Callao 1902

El Callao tuvo el privilegio de ser el primer pueblo del Perú que honrará públicamente a Miguel Grau, erigiéndole un monumento. El 21 de Noviembre de 1897, el Presidente de la República, señor don Nicolás de Piérola, descorría el velo del Monumento al Héroe de Angamos y a sus heroicos subordinados. Ese acontecimiento conmovió profundamente el sentimiento patriótico de todo el país, que se hizo representar en la ceremonia desde sus más apartadas regiones. La Nación demostraba en el bronce, en el mármol y en el granito un pálido reflejo de su inmensa gratitud al Hombre singular que con un puñado de valientes  realizara en el Mar Pacífico proezas guerreras no igualadas, y que tuvieron como epílogo el épico        Combate del 8 de Octubre de 1879, en Angamos, que si fue nefasto para la conducción de las operaciones militares en la guerra con Chile, sirvió para inmortalizar por siempre en el Libro de la Historia, un nombre: Miguel Grau; una nave: “Huáscar”, una Nación: el Perú.

El Monitor “Huáscar” (1903)
En la Marina de Guerra de las Naciones del Mundo, el nombre del Monitor Huáscar es símbolo de destreza, de generosidad, de enseñanza y de arrojo. Los marinos de calidad de todos los mares reconocen que el Héroe infundió un espíritu al timón de su nave legendaria –que parece arrancada de la leyenda-, con un reducido grupo de aguerridos oficiales y tripulantes que se dieron en corazón y vida a su preclaro Jefe, quien, a su vez, se había entregado por completo al honor de su Bandera y de su Patria.

Sobrevivientes del Monitor “Huáscar” (1919)
La erección del monumento a Grau fue acordada en sesión del 13 de enero de 1891 en el Consejo Provincial del Callao, presidido por un eminente patriota el Doctor Hermógenes Maúrtua, quien solicitó y obtuvo, con el auspicio de la Municipalidad capitalina, los fondos de la colecta popular iniciada por los señores Peter Bacigalupo y Cía., que sirvieron de base a tan loable iniciativa. El Decreto Supremo de 12 de octubre de 1891 señalaba la ahora llamada Plaza Grau del Callao (antes Plazuela Constitución), como el lugar apropiado para levantarlo. Se recibieron donativos, se solicitaron erogaciones, y con la protección del Gobierno y el Congreso se orientaron las gestiones para que fuera realidad el vivo anhelo de la voluntad popular: el Monumento a Grau.
Plazuela Constitución del Callao

 
Resueltos los trámites del caso, se encargó de la contratación y la construcción al Ministro Plenipotenciario del Perú en Italia señor don José F. Canevaro, quien remitió el 30 de Junio de 1892 tres proyectos de los escultores señores Maccagnani, Bartolini y Laforet, aprobándose el proyecto del escultor señor Bartolini, previo el informe del arquitecto de la provincia, señor Jacobo López de Castilla. Los cadetes de la Escuela Naval de entonces, Remigio B. Silva, Ernesto Caballero y Lastres, Jorge Miota, Fausto Gastañeta y Carlos Caballero y Lastres, expresaron su júbilo patriótico a nombre de sus compañeros de aulas. Pasaron los años y se sucedieron magníficos alcaldes, como los señores Carlos Mackehenie  y Jorge Sharpe, hasta que asume la Alcaldía en buena hora el señor Faustino G Piaggio, quien, de hecho soluciona las dificultades económicas que se presentaban para la inauguración del monumento, y, en armonía con las disposiciones del Gobierno, señala la fecha del domingo 14 de noviembre de 1897. Sin embargo, inconvenientes de último momento postergan la ceremonia al domingo 21 de noviembre. Los Directores de las Escuelas Municipales, a pedido de la Inspección de Instrucción, designaron a cinco alumnos por Escuela para ensayar el Himno Nacional bajo la batuta del profesor señor Perret. En las Escuelas se preparaban los colegiales para cantar el himno a Grau, dedicado a la Corporación Municipal por su autor el señor don Federico Núñez del Prado.  El sábado 20 de noviembre a las 9.00 de la noche, se efectuó la velada musical, de rigurosa etiqueta en el salón municipal en la Plaza de la Independencia, que hacía esquina con la calle de Paz Soldán, al mismo tiempo que en la Plaza daba retreta la banda de músicos aficionados de la Compañía de Bomberos Italia.
Local de la Municipalidad del Callao en la esquina de la Calle Paz Soldán con la Calle Lima (1897)

En la puerta contigua al salón de la actuación, las señoritas Rosa Albina Palacio, Victoria Suito, Elvira Bedoya, María Giraldi, María Isabel y Albina Pérez Albela, recibían las ofrendas voluntarias para la Junta Patriótica, obsequiando a los participantes medallas conmemorativas de tan digno evento.
Las alumnas de los colegios que recogieron los
óbolos patrióticos para el monumento de don Miguel Grau

Al descorrerse el telón, un grupo de caballeros limeños dirigidos por el maestro Rebagliati entonó el Himno Nacional, y, a nombre de la Provincia, a continuación usó de la palabra el Capitán de Navío señor don Gregorio Casanova. Representando al Ateneo de Lima habló el señor J. Guillermo Romero. Después de una pieza musical cantada por la señorita Angélica García, apareció en escena el niño Héctor Cabral, que, con singular maestría, ejecutó en violín una fantasía sobre motivos de la ópera “Guillermo Tell”. El tenor señor Russo entonó una romanza, y pronunció un discurso el señor don Santiago Dávila, ejecutando en seguida a cuatro manos el vals “Radiausse” las señoritas María Valdivieso y Gabriela Grellaud. Obtuvo éxito notable la “Estudiantina Chalaca”, compuesta por la señora Edelmira de Bolaños, señorita Cristina y Adriana Elguera, Isabel Oliva, Celia y Pía Piaggio, Victoria Bohoman, Leonor Ruillón, Eglautina Bravo y Gianinna Cassistro. A nombre de la Beneficencia de Arica habló el señor Julio Jiménez. Luego, la niña Dina Toso, del “Liceo Grau”, recitó una composición patriótica, y la niña Graciela Pérez Egaña, acompañada al piano por los maestros Bazán  y Galván, ejecutó una fantasía en mandolina. La señorita Crisálida Caballero cantó trozos de la ópera “Hernani” siendo acompañada por orquesta formada por los aficionados señores Krüger, Agnoli, Derteano, Fernández y Perret. El Poeta Teobaldo Elías Corpanchi declamó su canto épico “La Odisea de Grau”, terminando la velada con el discurso del señor don Faustino Pazos Varela. Bajo estos auspicios, en la víspera El Callao reflejaba ostensiblemente su entusiasmo cívico, y estaba de fiesta, vibrando de fervor patriótico.
Medalla conmemorativa de la inauguración del Monumento
 al Almirante don Miguel Grau Seminario en 1897

El domingo 21 de noviembre (siete días después de la programación original de inauguración), a las 3.30 de la tarde llegó al Callao el Presidente de la República señor don Nicolás de Piérola, estando acompañado del Presidente del Senado señor don Manuel Candamo y de cuanto más encumbrado tenía Lima por entonces. La Plaza Grau presentaba un aspecto deslumbrante, adornada de banderas, guirnaldas y tabladillo engalanados. De la capital se habían trasladado al Puerto más de diez mil personas. Todo el Perú hallábase presente con el pensamiento. En medio de un silencio impresionante, el Presidente señor de Piérola descorrió el velo del monumento a las 3.45, mientras los buques de la escuadra y la batería de saludos en el Real Felipe disparaban salvas de 21 cañonazos y se entonaba el Himno Nacional. A continuación se pronunció un emotivo discurso. Acto seguido, hicieron uso de la Palabra el Alcalde del Callao señor don Faustino G. Piaggio, el Prefecto del Callao Coronel Domingo J. Parra, y el Ministro de Guerra y Marina señor don Benjamín Puente. Cerró la ceremonia el señor J. Petit, quien entregó al Alcalde una bandera que perteneció al “Huáscar”, y que fuera obsequiada a su señor padre en Iquique como agradecimiento por la cooperación que había prestado a los tripulantes del glorioso Monitor. El Presidente abrazó a los hijos del Héroe y a los sobrevivientes, y repartió medallas conmemorativas. Se dirigió en seguida a la Prefectura, desde cuyos balcones presenció el desfile militar que estuvo al mando del Jefe de la Línea, Coronel Rosa Gil, retornando a Palacio de Gobierno en Lima.
Inauguración del Monumento al Almirante don Miguel Grau Seminario (1897)


Las hermandades religiosas también estuvieron presentes en tan magna ceremonia

 
La sociedad y el pueblo chalaco acordaron testimoniar su agradecimiento al Concejo por su reciente éxito patriótico con un baile y cena así como con el otorgamiento de una medalla de oro al Alcalde. El agasajo se llevó a cabo en el salón municipal a las 10 de la noche del viernes 24 de Diciembre, y el Doctor Ricardo Goyburu, a nombre del Callao y de la comisión que presidía, compuesta por los señores Francisco Valdivieso, Carlos Roe, José S. Gamero, Germán Miranda, Manuel Chamot. J. Miro Quesada y Genaro Meléndez, comenzó diciendo en su discurso:  “Al pueblo del Callao, que tantas virtudes tiene, no podía faltarle la gratitud”, haciendo entrega al Alcalde señor Faustino G. Piaggio de una medalla de oro en forma de cruz de malta, trabajada por el artífice chalaco señor Florentino Vinces, que llevaba la inscripción en el anverso: “Los vecinos del Callao”, y en el reverso: “1897. A su Alcalde Señor Faustino G. Piaggio”. El Alcalde contestó emocionado y agradecido a nombre del Concejo por el honor que la sociedad le brindaba, “en esta Tierra que consideraba su segunda Patria”. Terminada que hubo la ceremonia se dio comienzo al baile, sirviéndose la cena a las 03.00 de la mañana. Cuando sonó el cañonazo de las 05.00 llegó también el momento de la despedida general.
Discursos de las personalidades invitadas (1897)
La conmemoración anual del 8 de octubre reunió posteriormente a personas adultas hasta el año 1902, que alcanza un nivel educacional superior. En efecto, un Colegio, un gran Colegio, el “Instituto Chalaco”, fundado el año de 1902 por los Doctores Horacio H. Urteaga y Augusto Cazorla, por iniciativa de este último, fue el primero que tuvo la feliz idea de concurrir en formación al monumento a Grau, a fin que la juventud, mejor dicho los niños de la mencionado escuela, acompañados por delegaciones de estudiantes de los Colegios de Lima y del Callao, depositaran al pie de esa Columna el homenaje de su respeto, de su veneración y de su recuerdo.

Sede Institucional del "Instituto Chalaco" en la Calle Lima cuadra 2


Alumnos del "Instituto Chalaco" en  su sede Institucional

Alumnos del Instituto Chalaco en ceremonias posteriores a la Inauguración

Los niños tuvieron entonces una nueva enseñanza objetiva en sus tiernos corazones cuando por vez primera también los alumnos de instrucción media Jesús Felipe Martínez, Constantino Dodero, Fortunato Corzano, y Pedro Arriz colocaron al pie del Monumento una corona de siemprevivas, y un maestro designado al afecto entre el grupo de Arturo Miranda, Mario Urteaga, A. Zevallos Palmer, Daniel Castillo, Carlos Pezet, Emilio Vidal, Esteban Uceda, Gonzalo Herrera, Francisco Rivas, Andrés Zúñiga o José Valega pronunció una bella oración patriótica en memoria de esos ilustres marinos que se inspiraron en servir a la Patria y murieron por ella. No hemos olvidado estas lecciones que recibimos en el “Instituto Chalaco”. No las olvidaremos jamás. Pertenecemos a esas generaciones que se agrupaban para oír casi sin respirar el relato de los diversos pasajes de la guerra con Chile.
Sobrevivientes del Monitor “Huáscar”

Para nosotros significaba un honor y nos honra estrechar la mano de un Medina o de un Colán, marineros del “Huáscar”, quienes, como la mayoría de los tripulantes del glorioso Monitor, se radicaron en El Callao, trabajando como fleteros. Quienes concurríamos como colegiales el 8 de octubre a rendir pleitesía a don Miguel Grau, quedamos allí como transportados, viendo en nuestra imaginación al gallardo, débil y mal armado Monitor, navegando por la costa o mar adentro, capturando buques, arribando a puertos enemigos indefensos sin dañarlos, salvando náufragos, sembrando el terror al enemigo al sólo nombrársele, e izando al tope la Bandera Bicolor hecha girones en el fragor del Combate, entre el hacinamiento de hierros, maderos y despojos humanos, mientras el Héroe Máximo en su puesto de comando, con un puñado de hombres de honor a sus órdenes, legaba a la posteridad como epopeya americana la estela imborrable que grabará buque de guerra alguno.

Grumete Alberto Medina Cecilia

Desfile en la primera romería con los sobrevivientes del "Huáscar" en el Callao en 1908

Sobrevivientes del  Monitor “Huáscar” en ceremonia (1908)
Egregia figura la del Almirante Grau, el marino sin tacha y sin miedo, cuya silueta nos parecía ver erguida sobre su puesto de combate en el  “Huáscar”, donde aún permanece, donde se hallará siempre en espíritu, cualquiera que sea el buque que lleve su nombre inmortal, cualquiera que sea la bandera que flamee en su palo mayor, quien quiera que sea el marino que lo comande, por larguísimos que sean los años que la tierra gire en el Universo.

Almirante don Miguel Grau Seminario
Así con los ojos de alma, mirábamos al Huáscar, a Grau, a sus compañeros, como debieron haberlo visto nuestros comprovincianos aquella mañana del 6 de julio de 1879, cuando la nave fantasma abandonando la rada del Callao, se perdía con nuestras esperanzas tras la curva del horizonte marino, para reaparecer el 8 de octubre de 1879, ya iluminada por los resplandores de la Fama y coronada por los laureles de la Gloria!!
Fuente:
Genio y figura del Callao / Nestor Gambetta Bonnati – Callao 1967

 









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