domingo, noviembre 11

Etimología : Consideraciones sobre un chalaquismo


CONSIDERACIONES SOBRE UN CHALAQUISMO
 

Los pueblos, según lingüistas y tratadistas, sin que les falte razón, son los dueños del idioma, y quienes imponen palabras, expresiones y giros que antes o después los aceptarán doctos académicos, pasando los vocablos, consecuentemente, a ocupar su lugar en los diccionarios. Al reconocer esto no se quiere decir que los pueblos no incurran en gazapos ni que sean infalibles, porque nadie, absolutamente nadie en la vida y en este mundo se halla libre de error ni de equívocos. Nuestra existencia no discurre en dimensiones donde las cosas son blancas o negras absolutas, sino que nos movemos inmersos en una serie infinita de claroscuros, de grises, de confusiones, de incertidumbres y vacilaciones, donde cada día vamos enterándonos de novedades y conociendo hechos hasta ese instante desconocidos, sin que jamás lleguemos al dominio de la verdad total y definitiva.
Precisamente una de estas cuestiones que nos ocupa son las locuciones con heterogéneas grafías, y sobre la que escribo este breve enfoque, el mismo que pongo en consideración del lector de Callao Querido. Quede de entrada claro y establecido que no atenderé a la cuestión histórica, a su origen, a su paternidad, ni al tiempo y circunstancias en que se expresó por vez primera. El ámbito del presente artículo no va más allá de cómo es o debe ser su grafía u ortografía más adecuadas, y en qué fundamento mi tesis.
Veamos unas citas:- En la página:

QUÉ SIGNIFICA - CHIM PUM CALLAO

Chim Pum Callao! Es el grito del alma del pueblo del Callao. Es una expresión de guerra, es una frase de aliento viril, es una arenga a la lucha, es un grito de triunfo, es un grito de felicidad, es un canto de júbilo popular y también un grito de orgullo.
El origen de Chim Pum Callao es obscuro y debatible. El historiador Teodoro Casana Robles sostiene que el creador de la frase fue don Dorilo Marcelo en la mitad de este siglo. Pero, se sabe que sea cual sea su origen y sea cual sea su escritura, lo importante, es que este grito nos identifica y nos distingue. Este grito nos hace sentirnos orgullosos, nos une y nos alegra. La frase ya no es más una simple frase, es el espíritu del Callao.
¡Chim Pum Callao!
Tengamos presente el hecho que aquí Chim Pum Callao está escrito con dos emes: Chim y Pum. Prosigamos.
En la página de Callao Querido con título La identidad chalaca, su emblema y colores leemos lo siguiente:
- La expresión “Chim Pum Callao” a través de la historia de nuestro puerto es el sentir y expresión de los chalacos que en grupo manifestaban su presencia en reuniones públicas. Con esta expresión iniciada por un ciudadano gritando a viva voz ¡CHIM PUM! hacía y hace que los demás presentes respondan en coro ¡CALLAO!, esto, como grito de valentía, victoria, logro, fortaleza, firmeza, convicción, orgullo, unión, etc.
Y continúa Callao Querido:
- Existen muchas historias sobre el origen de esta expresión, pero la que más se asocia a este sentir es la relatada por el Coronel Néstor Gambetta en su obra literaria del año 1936: “Cosas del Callao”:
- “Hay que observar la mala escritura de la primera palabra haciéndolo con “m”, cosa imposible gramatical y fonéticamente, porque las dos sílabas que completan el grito de guerra no están unidas, si no que forman dos palabras distintas. De allí que “Chin” y “Pun”, conserven su propia ortografía, y esa fonética algo “achinada” o parecida al apellido de algún herbolario...
Respecto a su origen, fue en aquella época en que fanáticos parciales de don Alberto Secada y de don Rafael Grau, iban arrastrados por sus queridos caudillos en pos de un ideal político. Quizá si las huestes de don Alberto supieron primero del grito legendario, antes que las que obedecían y amaban a don Rafael. Pero en el transcurso del tiempo, ambas facciones lanzaban en las manifestaciones las dos primeras palabras de la frase que hoy es la voz de aliento del pueblo chalaco deportista. No interesa saber sino que entre nosotros el “Chin… Pun”, cobró vida y creció vigoroso.
Un grupo que viva a su ídolo por la Matriz, otro grupo que contesta por el 2 de Mayo. El viento que se lleva a un lado el eco y el mismo viento, voluble, que del otro lado lo devuelve. Es una platónica llamada al valor y al sacrificio por su caudillo. Se buscan los unos a los otros; nadie rehúye el encuentro; entre un mar de aplausos y de hurras, de arengas y de vivas…, se divisan ya los grupos contrarios; las gargantas enronquecen; los hombres se agrupan en torno al candidato que va adelante; los puños se alzan apretados y amenazantes; las distancias se acortan; estalla la tempestad con furor desconocido, y de pronto suena el silbido escalofriante de un disparo que sale de la boca de humeante pistola; se escuchan disparos por varias partes… Pero no todos los disparos van al aire; un hado fatal ha doblado los férreos músculos de uno o más entusiastas que se desploman en uno o en otro bando. Los ayes de dolor apagan la fuerza de la voz vibrante. Algunos cayeron y yacen tendidos, porque las trayectorias de las balas fueron horizontales y a muy pocos centímetros del suelo.
Las gentes, al comentar estas luchas, entre “machos”, las referían con la escena del... “Chin Pun…”, y estas únicas palabras servían para designar que había ocurrido un choque en el que hicieron tiros al aire o al bulto… Hoy hubo “Chin...Pun”, decía a su comadre una vecina del Callejón del Pueblo, u otra que más allá comentaba los resultados de la jornada en la que había tenido destacada actuación fulano o zutano, fogosos elementos locales dados íntegros por sus candidatos.
Después, los fanáticos deportistas que en todo tiempo han formado las barras del “Atlético Chalaco”, al acompañar a sus favoritos en la contienda, con sus valientes rivales de la capital, no dejaban de llevar consigo algunos medios de hacer “ruido”, oyéndose a menudo como corolario del “Chin Pun” el tronar de un petardo que causaba nerviosidad en quienes no sabían ni vislumbraban de dónde salía el polvorazo. Entonces, por sí solo se añadió a la palabra “Callao” y tomó forma y fondo, el grito ahora histórico de...”Chin...Pun...Callao”, que abarcaba el nombre del club y del puerto. A los gritos de “¡Viva el Atlético Chalaco!”, o de “¡Viva el Buenos Aires, Callao!”, o de “¡Viva el Jorge Chávez, Callao!”... Al ¡Viva!, se impuso el “¡Chin… Pun… Callao!”
Otros han tratado de igualar o de plagiar esas clarinadas del deportismo chalaco, pero no lo han conseguido, porque copiado resulta ridículo y no responde al énfasis que cada porteño sabe poner en ellas en el momento en que las lanza para llevar al atleta que disputa el triunfo ese soplo vivificante y reparador que los transforma en el instante álgido de la lucha; y rehaciéndolo, lo conduce a la victoria, cuando se presume el peligro de la derrota.
“Chin… Pun”, no es, pues, un grito importado de fuera ni tomado de extraña institución. No es cierto que lo hayamos tomado de extraña institución. No es cierto que lo hayamos hecho nuestro a raíz del arribo de la Fragata Argentina “Presidente Sarmiento”, allá por el año 1912, como lo afirman algunos muy dispuestos siempre para otorgar al extranjero iniciativas, honores, talento, restándole al nacional todas sus condiciones, virtudes y saber. “Chin… Pun”, es nuestro; es una exclamación que brota espontánea y resuelta del pecho del aficionado chalaco, que supo adaptarla al oírla, cuando se ponía a prueba el valor y el buen nombre de sus caudillos que disputaron leal y caballerescamente el éxito en el ánfora y fuera de ella, inculcando las convicciones que heredaran, y dejándolas luego como atávica ley a su pueblo, a este pueblo chalaco, siempre libre, siempre rebelde, siempre noble, siempre activo…”
Hasta aquí la cita de don Néstor Gambetta, quizás un tanto extensa, pero vale la pena consignarla y leerla.
 
Ahora nuestra opinión:

Respetamos los argumentos gramaticales de don Néstor Gambetta, pero no estamos de acuerdo con lo que respecta a PUN. Bien es cierto, por una parte, que antes de b ó de p siempre es m, cosa que podría no darse en este ejemplo, ya que, como él bien dice, se trata de dos palabras distintas, de Chin y de Pun. Recordemos su razonamiento:
- Hay que observar la mala escritura de la primera palabra haciéndolo con “m”, cosa imposible gramatical y fonéticamente, porque las dos sílabas que completan el grito de guerra no están unidas, si no que forman dos palabras distintas. De allí que “Chin” y “Pun”, conserven su propia ortografía, y ... etc., etc.
Digamos de paso que encuentro natural que exista esta diferencia de opiniones, tanto más por cuanto la expresión vio la luz sin partida de nacimiento y, aunque la hubiera tenido, según todos sabemos, en el Perú casi no hay partida de nacimiento que no adolezca de inexactitudes, lo que resulta muy conveniente y beneficioso a los registradores, a los abogados, a los notarios y a los jueces, y también al Jirón Azángaro, pero muy dañino, nocivo y pernicioso para el Estado -aunque éste no quiera darse cuenta-, y sobre todo, para el interesado, para el ciudadano común y corriente. Sigamos nuestra argumentación.
Hay otra consideración, y es que no tenemos noticia que alguien haya patentado el lema, al menos en su variante expresiva, como se usa en El Callao y en el Perú.
Dicho lo dicho hasta ahora, tomemos en cuenta algo de capital importancia en que todos coinciden ya fuere con n o con m finales: nació y sigue existiendo como como grito de guerra, como expresión del alma, como voz de aliento, como exclamación espontánea, como soplo vivificante, etc., etc., lo que debe darnos pie y pauta, repito, para comprender su derivación y reflejo gráficos.
Cuando pronunciamos Chim (con m) hemos de juntar los labios. La letra m, como la b y la p son bilabiales. La m es nasal y bilabial. Si hacemos la prueba, no podemos pronunciar Chim con los labios abiertos, sino que nos vemos obligados a juntarlos, a unirlos. Contrariamente pasa con la n: cuando gritamos Chin (con n) acoplamos la lengua contra la base de la boca y la fila dental inferior, y abrimos los labios, permaneciendo abiertos durante el grito, no cerrados como Chim -con m-. Chin -con n- dícese, pues, con los labios abiertos, y Chim -con m-, con los labios cerrados. De forma parecida sucede con Pun y con Pum, respectivamente.
Para su representación gráfica, creo, debemos tomar en consideración lo que consignan las fuentes nombradas (recordemos que nos describen como el tronar de un petardo), o sea la manifestación de un estampido repentino, de un hecho detonante, ruidoso y estrepitoso instantáneos. Nos hallamos pues frente a un fenómeno onomatopéyico -que imita o recrea el sonido de algo, de alguna cosa, etc.-.
Ahora bien: la primera de las palabras contiene i; la segunda, u, donde la i hace sonido ascendente y estridente, agudo, punzante, chillón, alto, destemplado, de corta extensión, como el silbido de un petardo que sube, que va hacia las alturas y revienta, y se agota, para lo que requiere la compañía, dijimos, no de la m sino de la n. Contrariamente pasa con la u, que nos da un sonido si no descendente en picada sí en desnivel, yéndose desde la i a la u, y duradero por añadidura, esto es: multiplicante. Más todavía: encadenado con la m: resonante, retumbante, reverberante, rebotante, onomatopeyismo estruendoso a modo de eco, a modo de repercusión. Es justamente en este valor fónico de letras y sílabas, este encuentro y matrimonio de articulaciones y sonidos por el que fundamentamos que la forma gráfica más idónea sería ¡¡¡CHIN ... PUM ... CALLAO!!!
Reitero: aquí no discutimos cuál es o debe ser la forma correcta ni matemáticamente precisa de escritura ... ¡No! La forma correcta de escritura en el tema que tenemos entre manos, es como cada cual desea representarla, siendo éste un derecho inalienable que todos gozamos. En última instancia y en todo caso, sería como la pronuncia el pueblo en sus momentos de entusiasmo, de euforia y de alborozo deportivos. Paralelamente y por ello mismo, como sabemos desde antiguo que la práctica nos dirige y lleva hacia la verdad, en este asunto de la forma que uno se imagina la más idónea, debe servirnos el hecho que reproducimos o imitamos una cuestión objetiva, que pronunciamos casi una interjección como emitir un zambombazo o reventón vocales, una exclamación que gritándola tendremos presente en sus diferentes variantes:

1- ¡Chin ... Pun ... Callao!
2- ¡Chim ... Pum ... Callao!
3- ¡Chim ... Pun ... Callao!
4- ¡Chin ... Pum ... Callao!

Cada uno de nosotros, de acuerdo a su audición o capacidad auditiva, es capaz de comprobarlo con sólo pronunciarlo en sus varios modos. Para ello no requerimos ninguna herramienta ni artefacto adicionales, ni virtudes personales fuera de lo común, ni siquiera ser chalaco, sino sólo disponer de una garganta normal.
Recapitulando. Mi criterio personal es que la forma más expresiva, espontánea, efectiva, práctica, fiel, análoga y/o equivalente del chalaquismo examinado, que logra a mayor plenitud el objetivo onomatopéyico de emular el tronar de un petardo, con su súbita trayectoria ascendente, luego horizontal y apoteósica es ¡¡¡Chin ... Pum ... Callao!!!

 
Ricardo E. Mateo Durand
Tartu - Estonia
El Callao – Perú
 
Martes 06 de noviembre de 2012

1 comentario:

  1. Yo tenia otra versión y aqui la comparto:
    CHIM PUM CALLAO, es la frase creada por los chalacos de antaño, seguramente como un evocar a la onomatopeya del disparo de un cañón y dar así rienda suelta a la bien llamada “furia chalaca”, puesta de manifiesto por estos porteños en toda circunstancia que se necesita impulsar adrenalina a través del torrente sanguíneo.

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