domingo, febrero 12

Narraciones Porteñas - María


MARÍA

Sí, definitivamente en la vida hay sucesos, eventos y acontecimientos inexplicables, enigmáticos. Algunos nos vienen al cerebro en fragmentos instantáneos y pasajeros de ensueños, o en esos resquicios existentes entre la vigilia y el sueño mismo, dejándonos la imagen completa, acabada de lo ineluctable que vendrá. Son destellos fugaces pero cuyas percepciones se convierten en duraderas. Uno de estos episodios sea quizás el relacionado con María.
María Cargotich Shaw fue medio hermana materna de mi abuela paterna Luisa Tassara Shaw. Ambas tuvieron madre común en Margarita Shaw. María vino al mundo en El Callao. Su alumbramiento se produjo en el año del Señor de 1886, o sea ocho años antes que mi abuela también naciese en nuestra ciudad portuaria.
Calle Lima esquina con José Gálvez 1886
Quien haya leído mi narración LA CARTA, donde historiamos la misiva escrita por Miguel Cargotich Shaw el 16 de junio de 1892 – navegante casi niño que a la edad de 13 años falleció perdido en alta mar–, epístola que fuera la última que escribió, en un párrafo de la misma leemos: … memorias a ti y a maria un besito i un abraso... (He respetado la grafía original del documento). Esta María es precisamente la persona de la que ahora brevemente esbozo su semblanza.
Si describiésemos a María, si esbozásemos su reseña personal e indumentaria resultarán similares a las de otras damas de su tiempo. Decididamente cada época, cada cultura y cada ciudad tienen su gente de rasgos coincidentes, sus gustos, su manera de hablar y de entonar las palabras, sus giros idiomáticos. La recuerdo así como ella era por los años en que fui criatura, que es tanto como referirme a las postrimerías de la primera mitad del siglo XX, concretamente el 1949 o 1950. María fue mujer alta, más bien gruesa que delgada sin perder por ello su porte gallardo e imponente de una hermosura que los años no habían disipado. Así como a la distancia de los seis decenios que me separan de ella viene a mi memoria, María tenía clara la tez y ojos de tono verdoso acaramelado. Lucía tupida cabellera sobre despejada frente. Sus largas guedejas, entre castaño claras y canosas le servían para entrelazarlas y tramar trenzas que se las enroscaba en el cráneo o las remataba envueltas configurando apretado moño en la coronilla.
Ahora me sería imposible indicar con exactitud el lugar de su domicilio, pero era yéndonos por la Calle Montezuma y atravesando las demás callecitas de nuestra vieja ciudad marítima, oceánica, vaporina, que poco después, para celebrar el centenario del Callao como Provincia Constitucional, cayeron bajo pica y combo de los alarifes municipales para el trazado y apertura de la Avenida Dos de Mayo. Jamás comprendí por qué hay que destruir lo antiguo, desaparecer lo vetusto, demoler lo histórico, lo que es parte de nuestra personalidad y cultura arquitectónicas, los que nos une con el pasado y nos hermana a todos, o sea aquello que nos dejaron nuestros mayores, y remplazarlo por algo que nace desprovisto de biografía.
Avenida Dos de Mayo antes de la ampliación por el Jr. Piura
Esquina de Monteagudo con el Jirón Piura
Unas cuadras todavía más allá y en alguna transversal se ubicaba su casa. Mi abuela Lucha la visitaba con cierta frecuencia, y nos llevaba a mi hermana Diana y a mí, siendo siempre cálida y muy bien recibidos.
Mi abuela tocaba y María presurosa abría la puerta. Aparecía allí, con su solemne figura, flanqueada por ambas jambas del marco de la entrada de su vivienda, en el umbral y bajo el dintel de su morada. Inmediatamente a continuación de la mencionada puerta de calle había otra menos compacta y menos sólida, con vidrios de colores que se rombotizaban en paralelogramos pequeños de color rojo, azul, amarillo y verde intensos, mampara protegida de visillos blancos que, una vez franqueada, ingresábamos en la sala. Nosotros pasábamos y ante mí se dibujaba escenario familiar. El suelo era de listones de madera de un color marrón opaco, oscuro, humilde pero limpio. Desde el más remoto pretérito hasta mí llegan espejismos de sus muebles, reflejos de sus enseres: ésos antiguos de recto respaldar, acojinados con pequeñas almohadillitas, con canalitos entre las unas y las otras; tapizados con tela cetrina, de un estilo que no he vuelto a ver en esta vida.
María hablaba con voz potente. Dentro de su amabilidad y llaneza chalacas todo en ella denotaba energía, firmeza, contundencia. Era adicta al tabaco, lo que se dice puchera recalcitrante, tanto que diariamente encendía, fumaba hasta el final y apagaba los cigarrillos de ocho cajetillas, con lo que significamos que superaba en 16 unidades a los contenidos en una gruesa. Su doctor de cabecera le recomendó limitarse en el placer del humo -para chimeneas y emanaciones bastaba con las de la Cervecería del Callao-, y ella creyó interpretar y cumplir correctamente los consejos facultativos reemplazando los 160 cigarrillos por ocho cigarros puros por jornada, a razón de un cigarro habano por cada cajetilla.
El acolchado de sus muebles históricos, sus cortinas, el mantel de su mesa, los pisitos de las repisas, las vigas y maderamen del techo y las paredes, todo, todo hallábase imbuido e impregnado de olor a tabaco. María se sentaba, se paraba, arreglaba aquello que creía fuera de lugar para luego volverse a sentar sin interrumpir su conversación. Sus movimientos eran pausados pero con vigor. Al hacerlo exhibía su alta figura cubierta de camisa y faldón holgados, de tonos amarronados, con apariencia de tela gruesa escocesa, que no alcanzaban a cubrir los zapatos negros de pasador, lengüeta y tacón, que también usaba mi abuela. Nos miraba a Diana y a mí y le decía: ¡Qué bien se ven tus nietos, Luisa! ... ¡Qué bien se ven tus nietos!
Hay un gesto muy suyo, un movimiento facial, una especie de mueca que también lo tenía mi abuela. Constituíalo éste cierto mohín en uno u otro de los extremos del labio superior, especialmente en el del lado derecho. Cuando cualquiera de las dos consideraba que lo que escuchaban no reflejaba la realidad, o que ésta era exagerada, o que las estaban engañando, chupaban y succionaban la porción labial referida. Manteníanla dentro de la boca esbozando casi una sonrisa, y miraban a su interlocutor con ojos festivos, semicerrando los párpados, en guiño difícil de describir.
Mi abuela contaba que María tenía la costumbre de saludarla abrazándola por la espalda. Se le acercaba silenciosa, cautelosa, sigilosamente, como aparecida, como fantasma benevolente, y la ceñía por la espalda, apretándola, riéndose de su sobresalto. Así había hecho desde que María era adolescente y mi abuela una niña.
Las cosas, como los individuos, poseen identidad, carácter, un no sé qué que las hace como si fueran sensibles, como si se encariñaran con los habitantes del hogar, como si derrocharan simpatía y buena fe por sus dueños. Uno de esos objetos fue ése que en mi casa natal nosotros llamábamos el camastrón.
El famoso camastrón fue la cama matrimonial de mis abuelos Luisa y Melitón. Este era sólido mueble de hechura de bronce, con intensidades y matices diferentes de su macizo amarillento-verdoso-rojizo, según se le mirara al influjo de diferentes momentos del día. Los tubos de la estructura serían de unos seis centímetros de diámetro; en los de sus extremos de la cabecera y de la parte correspondiente a los pies tenían unos aros corredizos que yo los hacía subir, los empujaba hasta arriba y los soltaba, cayendo libremente y produciendo un sonido metálico, más o menos seco, cuyo timbre se apagaba no bien chocaba con sus bases. El somier era de madera, de viga, de tronco rectangular, moldura de unos 15 por 10 centímetros de alto y espesor, respectivamente, que circundaba todo el perímetro del amplio tálamo. Un alambre grueso entrecruzaba su urdimbre de cocadas en el que descansaba el colchón de paja sobre el que nosotros, cuando no dormíamos solíamos jugar y saltar. Me veo escalar hasta lo alto de la cabecera de bronce y desde su cima lanzarme al vacío, caída corporal que detenía el mencionado colchón relleno de forraje.
Fue una mañana del año de 1950 o del de 1951, lo misma da, cuando nos habíamos despertado pero aún seguíamos en el camastrón sometiéndolo al batacazo de mis zambullidas desde la cúspide de la cabecera. Mi abuela Lucha discurría por el cuarto sin quitarme el ojo para evitar que aterrizara sobre las tablas del suelo. Sobreparose de pronto y miró hacia atrás, hacia sus espaldas: había sentido que la abrazaban con la energía que María lo hizo siempre. Tuvo el presentimiento del óbito, la premonición del tránsito de su hermana, de la partida de María a la otra vida, la confirmación telepática y hasta física del luctuoso suceso. Se llevó ambas manos al pecho y desde lo arcano de su alma exclamó: María … ¡María ha muerto! … ¡María ha muerto!
Dos días después, cumplido el tiempo del velorio, sepultaron a María en el Baquíjano.
Ricardo E. Mateo Durand
Miércoles 11 de enero de 2012
Tartu – Estonia
El Callao - Perú



viernes, febrero 10

Calles y Plazuelas del Callao : La Avenida 2 de Mayo, ex Jirón Piura


LA AVENIDA 2 DE MAYO, ex JIRON PIURA

(Una de las obras urbanas de mayor importancia ejecutada últimamente en el país)
El crecimiento del Primer Puerto de la República trae consigo problemas de expansión y tránsito dentro de su área urbana. Para su mejor solución, el Plan Regulador contempla entre otras cosas la apertura de la Avenida “Dos de Mayo”, que unirá la Avenida Costanera con la zona del Terminal Marítimo. Esta avenida será una de las arterias más importantes del plan que ejecuta la Junta de Obras Públicas que preside el Dr. Alberto Sabogal, de acuerdo con la Ley Nro. 11008, promulgada por el hoy Presidente Constitucional de la República, General de División don Manuel A.Odría
(Gral. Manuel A. Odría)
   (Dr. Alberto Sabogal)    
La construcción de esta obra será de incalculables proyecciones para el porvenir del Callao, cuyos beneficios se dejarán sentir en el corto plazo, ha determinado abordar simultáneamente la solución de una serie de complejos problemas, como la adquisición y demolición de inmuebles en zona céntrica de la ciudad, el traslado en masa de las personas obligadas a desocuparlas y reubicarlas en nuevas viviendas construidas por la Junta; la remodelación de áreas circunvecinas y finalmente, los nuevos servicios sanitarios.
Su ejecución está prevista en dos etapas; la primera, de un kilómetro de longitud, se inicia en la Avenida Sáenz Peña, pasa por los jirones Piura y Constitución, empalma con el Paseo Garibaldi y termina en los terrenos que actualmente ocupa el Hospital Guadalupe; la segunda, de 1,100 metros, desde la Avenida Costanera comprendiendo el ensanche de la calle Marco Polo, hasta conectarse con la Avenida Sáenz Peña.
Vista de la primera etapa de demolición del Jirón Piura hacia el Paseo Garibaldi
Vista que corresponde a la proyectada demolición de la Calle Marco Polo
Cuadra final del Paseo Garibaldi, colindante con el Hospital Guadalupe
Quinta en la última cuadra del Paeo Garibaldi
Con tal motivo, en la zona que actualmente ocupa el Hospital Guadalupe se edificará una gran plaza que constituirá la entrada a la ciudad en el sector de la vía marítima. A esta plaza, que será uno de los mejores paseos públicos de la ciudad, convergerán las Avenidas “Dos de Mayo”, “Argentina”, “Guardia Chalaca” y “Manco Cápac”.
Calle Manco Cápac
Alberto Paz de la Vega Mayandía, nos comenta:

En 1832 los padres descalzos Fray José Ramón Rojas (padre Guatemala) y Fray José Martín Prieto construyen junto a la capilla y anexo a ella un pequeño hospital con seis camas, al cual bautizarán con el nombre de Guadalupe, y que de manera caritativa empezará a atender a los enfermos del Callao, en especial a marineros que arribaban al puerto, sosteniéndose con las limosnas de feligresía porteña.
El 16 de Junio de 1850 , el hospital será ampliado albergando 20 camas lo cual será motivo de una segunda inauguración. Por el año de 1861 se inaugura el Paseo Garibaldi, paseo construido con el fin de higienizar la ciudad.
El Hospital entonces será trasladado al final del Paseo y vuelto a fundar el 8 de Diciembre de 1865 cuyas instalaciones junto con las del Lazareto brindarían el servicio hospitalario.niéndose con las limosnas de la feligresía porteña.


Para llevar adelante la etapa que se inaugura, ha sido necesaria la expropiación, en la mayoría de los casos en trato directo, de 161 inmuebles; de estos, 85 para el trazo de la misma Avenida y, los 76 restantes, para la zona de remodelación.
Plano del Callao 1930
Efectuada la demolición de inmuebles en la zona destinada a la Avenida “Dos de Mayo”, se instaló una tubería de 1.20 m de diámetro del Interceptor General de desagües que pasa por el eje de la misma; operación realizada en condiciones por demás difíciles, que determinó el empleo de moderno equipo mecánico.
Con posterioridad, la Junta, conforme a iniciativa de su Presidente doctor Alberto Sabogal, resolvió construir el primer tramo de la avenida; y, en efecto, lo ha hecho en tiempo record. Para ello, como siempre, se contó con el decidido apoyo del Señor Presidente Constitucional de la República, General de División Don Manuel A. Odría, quien ordenó dar las facilidades necesarias.
Así, de acuerdo con la respectiva licitación pública, desde el 12 de febrero se iniciaron aceleradamente las diversas demoliciones e instalaciones previstas para continuar con las obras de pavimentación y jardines, utilizando un personal de 500 a 600 hombres, y gran cantidad de equipo mecánico. El costo de este tramo es de 6 millones de soles oro, aproximadamente, incluyendo la expropiación de inmuebles.
Imágenes correspondientes al Jr. Piura
Para el alumbrado público de esta avenida se ha instalado 65 postes ornamentales de 11.50 m. de alto, con dos lámparas de 500 wats cada una, 8 postes sencillos de 7 metros de alto, con una lámpara de 200 wats para los pasajes, y 2390 metros lineales para la red subterránea.
Los servicios telefónicos han demandado la instalación de 202 metros lineales de cables subterráneos, mientras que para el sistema de señales de tránsito vehícular han sido colocados 6 postes de semáforos con control automático –luces verde, roja y amarilla –, y 860 metros lineales de cables subterráneos para los mismos.
En calzadas de concreto armado hay 22,290 metros cuadrados; de concreto simple, 1600 metros cuadrados; en aceras y pasajes, 1,150 metros cuadrados; en aceras, 14,320 metros cuadrados; en sardineles, 6,250 metros lineales y, en jardinería, 2,050 metros cuadrados.
Igualmente, 8 grifos contra incendio de tipo poste, y 20 para jardines.
Para los nuevos servicios sanitarios en ese sector ha sido indispensable colocar 1,300 metros de tubería de agua, y 1,795 metros lineales para los sub-colectores de desagüe, incluyendo la construcción de 35 buzones de tipo estándar, y 7 de tipo especial, además de instalar 130 conexiones domiciliarias.
Además de las obras que hoy se inauguran, no debe de olvidarse que, cruzando el Callao en sus cuatro puntos cardinales, se ha instalado más de 36 kilómetros de tuberías de diverso diámetro para agua potable, y, 14 para el servicio de desagüe. Este último con unidades hasta de 1.70 metros de diámetro, que son las más grandes hasta ahora utilizadas en el país.

Fue dable así ver en determinado momento laborar simultáneamente a cuatro empresas en un mismo sector para poder ejecutar la obra en el plazo de tiempo previsto: Empresas Asociadas, Corporación de Ingeniería Civil S.A., Empresas Eléctricas Asociadas, y Compañía Peruana de Teléfonos.
El perfil estudiado para el trazo de esta arteria urbana ha tenido que completar el ancho de 37.50 metros, existente en el Paseo Garibaldi, conforme al cual se ha considerado las aceras y calzadas.
Tiene dos vías de tránsito para su recorrido en doble sentido, con calzadas de 9 metros cada, una separadas por una franja de jardín central. Las aceras a cada lado de la Avenida son de 5 metros.
En cuanto a iluminación, se ha dispuesto lo necesario a fin de que sea lo más continua, teniendo los postes para alumbrado una separación máxima de 30 metros; estando provistos de dos pastorales que forman entre si un ángulo de 120 grados, lo que hace que las zona de penumbras se reduzcan al mínimo o casi no existan. Cada poste tiene una capacidad lumínica de 1,000 wats, resultando la Avenida “Dos de Mayo” una de las mejor iluminadas del país.
En los terrenos adquiridos al costado de la Avenida, procedentes de inmuebles demolidos, se levantarán edificios que marquen la pauta para futuras construcciones de iniciativa particular, teniendo en consideración que conforme a la reglamentación vigente, los edificios por construirse en esta avenida deberán de tener un mínimo de tres pisos de altura, y los lotes no podrán ser menores de 20 metros de frente.
Por la zona que cruza la Avenida “Dos de Mayo” y las modernas edificaciones que se han proyectado en ella, está a ser llamada una de las más bellas del Callao, a la vez que una arteria definida de carácter comercial, que habrá de incitar al capital privado a una mayor inversión.
Como arteria de comunicación interna, encausará el tráfico urbano hacia la zona portuaria, movimiento que actualmente se efectúa por vías de tránsito inaparente para ese fin, por ser de poco ancho y, en la mayoría de los casos, sobrecargadas de servicio.

Su trazo tiene influencia en una extensión de 1,800 metros del núcleo urbano del puerto, sirviendo a seis unidades de barrio contempladas en el Plan Regulador; estando por demás mencionar la revalorización de las áreas que sirva, llamadas por tal motivo a un acelerado progreso.
Además tiene una gran afluencia lateral en las calles que empalman con ella, las mismas que por medio de regularizaciones posteriores están llamadas a convertirse en vías de menor importancia a la Avenida “Dos de Mayo”; pero que llenarán fines especiales, como por ejemplo, la Calle Miller que, tomando un ancho de 29 metros, servirá de ingreso al Centro Cívico contemplado para el Callao en el proyecto integral de obras; lo mismo que la calle Paraguay, que con igual medida, llegará al Terminal Marítimo para el tránsito que en doble sentido encausará la Avenida “Dos de Mayo”.
Otra de las consideraciones tomadas al proyectar el trazo de esta Avenida ha sido evitar en lo posible el acceso de muchas calles secundarias de anchos inferiores a los 9 metros, calles que han sido anuladas y convertidas en calles pasajes, como las de Sucre y Moctezuma, que servirán para dar cabida al comercio aparente para este tipo de arterias.
La Construcción del primer tramo de la Avenida “Dos de Mayo”, con todos sus servicios, en el tiempo record de 78 días, es la expresión más elocuente de la organización, capacidad técnica y esfuerzo sin límite que desarrolla la Junta para el cumplimiento de su programa de acción.
Es de esperar que los chalacos sepan aquilatar en su valor la magnitud de esta trascendental obra que se entrega al servicio público en esta fecha memorable.
COMPILADOR:

Marcial Pérez Ponce de León
Paita 187
Callao

Fuente de información:

Revista Junta de Obras Públicas del Callao JOP
Leyes Nos. 11008 y 11079
1949-1953 DOS DE MAYO









miércoles, febrero 8

Instituciones Chalacas : La Banca en el Callao siglo XIX


El Banco del Callao

La liquidación del Banco Anglo-Peruano, constituido en Londres el año de 1873, y el establecimiento de los bancos de depósito y descuento (Banco Mercantil del Perú y Banco del Callao)
(Sede del Banco del Callao, ubicada en la Calle Daniel Nieto que se muestra a continuación)
La fundación de dos bancos de depósito y descuento comenzado el año 1877 abre un confortable paréntesis en la penosa trayectoria que muestran los bancos peruanos de emisión, e inicia una nueva era, llena de posibilidades, en nuestra historia económica a fines del siglo XIX.
Uno de ellos, el Banco del Callao, tras las vicisitudes de la Guerra del Pacífico constituye la raíz peruana del posterior repunte de la actividad bancaria nacional del mencionado tipo. Dichos bancos en realidad remplazaron a otras tantas entidades que desde antes se hallaban establecidas en el país pero como emisoras de billetes.

Sobre el Banco del Callao hay mucho que decir, pero procuraremos ser muy breves. Como es sabido, el Banco de Londres, Méjico y Sud América, con oficina en Lima, tenía una sucursal en el Callao. Al decidirse voluntariamente la liquidación de esta sucursal un grupo de comerciantes locales de la Plaza Constitución ( hoy Plaza Grau) asume el activo y pasivo y forma el Banco del Callao. El primer cuerpo administrativo estuvo integrado por ocho directores y un gerente, Luis de Champeanux (Presidente), D. Modesto Barabino, D. Andrés Dall´Orso, D, Gregorio Hurtado, D. G. J. Leslie, D. Wenceslao Venegas, y D. Carlos Weis (Directores). Gerente: D. W. S. Beart.
(Plaza Constitución 1877, hoy Plaza Grau)


En esta toma completa del Puerto en 1860, puede observarse lo que queda aún en tiempos reales, lo que fue las tiendas de los Cordano en el Pasaje Río, hoy Plaza Grau – obsérvese que en esa época la esquina era de dos pisos)


(Comercios extranjeros de la zona en los 1860, al pie del muelle)


Cabe destacar que el Banco del Callao se constituye en nuestro país, a diferencia del Banco Mercantil, que se constituye con capitales de empresarios peruanos radicados en Londres y que giraba con el nombre social de “The Mercantile Bank of Perú”, instalando una sucursal en la ciudad de Iquique en 1877, con el nombre de “Banco Mercantil” y en la ciudad de Lima una Agencia.


Sus operaciones en El Callao alcanzaron de inmediato volumen nada despreciable si se considera las difíciles circunstancias del momento, desarrollándose prósperamente hasta que sobrevino el bloqueo del Callao (1880) por la escuadra chilena, interrumpiendo de modo brusco su marcha, ya que paralizado el comercio, hubo de trasladar definitivamente sus oficinas a Lima. Suspende actividades por un tiempo para reiniciarlas después de no pocos esfuerzos el 1ro de Julio de 1881. En esta fecha se hace cargo del Banco D. José Payán, ciudadano cubano, muy destacado financista y durante largo período hábil gestor no sólo del renacimiento bancario nacional sino de numerosas empresas que estimularon el progreso económico de la República.
La constante depreciación monetaria produjo sucesivas reformas y aumentos de su capital, y el Banco del Callao, sorteando satisfactoriamente todas las dificultades que había traído el país, primero la grave crisis fiscal y económica y luego la guerra, llega hasta el año 1897, en que pacta su fusión con el Banco de Londres, Méjico y Sud América, de la cual surge pujante el Banco del Perú y Londres. De esta manera el Banco del Callao y el banco inglés desaparecen del escenario nacional tras lucida y meritoria actuación, los cuales junto al Banco de Tacna, fueron los sobrevivientes de aciagos días y los que encarnaran durante muchos años la esperanza del futuro desarrollo bancario del Perú.






COMPILADOR:
Marcial Pérez Ponce de León
Paita 187
Callao

Fuente:
Historia de los Bancos en el Perú (1860-1879)
De CARLOS CAMPRUBI ALCAZAR
LIMA-PERU 1957

Imágenes: Colección Curarrino, Lima Antigua

(Hoy: esquina Pasaje Ríos y Maco Capac)

domingo, febrero 5

Narraciones Porteñas - Libertad: Firme y feliz por la unión


LIBERTAD: FIRME Y FELIZ POR LA UNIÓN

Fue en la cajita de madera de 3 milímetros de espesor, marrón claro, donde mi padre guardaba sus escasas monedas de plata coleccionadas desde sus años de adolescencia, numerarios que para él era preciadísimo tesoro. Se trata de un cofrecito de 10 centímetros de largo por 5 de ancho y 4 de altura, con tapa y sin bisagra, lo que significa que podíase poner y sacar a voluntad, sin estorbos. Allí habría unos tres o cuatros soles antiguos, así como otras monedas de menor valor facial, entre las cuales, conservo bien en la memoria, se hallaba una de un quinto de sol del 1866, lo que equivalía a 20 centavos, o sea una peseta, como todavía la denominaban cuando yo era pequeño, si bien por entonces, siguiendo la ley económica mediante la cual establécese que la moneda de metal feble desplaza a la de metal precioso, hacía tiempo que las de plata habían sido retiradas de la circulación.

Según podemos leer en cualquier diccionario enciclopédico, el lema que constituye el título de este artículo "LIBERTAD: FIRME Y FELIZ POR LA UNIÓN", aparece por primera vez en las monedas de plata de 8 reales acuñadas en 1825, y en las de oro de 8 escudos troqueladas en 1826 que estampó la ceca. Con posterioridad, salió a partir de 1863 en todas las monedas de un sol de plata, algunas de tiempos ulteriores fueron las que vi y tuve en mis manos, las mismas que se perdieron de la casa paterna inmediatamente después del deceso de mi progenitor. Quien tal hizo tuvo la delicadeza y deferencia de dejarnos la cajita vacía.

Encontrando la mención respectiva, leemos que:
De acuerdo a la información que disponemos, " El Congreso Constituyente establece el diseño del tipo de las monedas de oro y plata mediante resolución legislativa del 25 de febrero de 1825". CDIP, tomo X, p. 26.

Esta norma define la acuñación de las primeras monedas e indica que:

En el reverso (de la moneda) se representará a una doncella de pie, con un asta en la mano derecha que sostenga el gorro de la libertad, y en la izquierda un broquel apoyado sobre el terreno, que lleve la palabra Libertad; en la circunferencia se pondrá el mote "Firme y feliz por la unión".
Orden del Congreso del 25 de febrero de 1825. Decreto del consejo de gobierno del 28 de mayo de 1825."

En fecha reciente, un grupo fraternal de chalacos ha iniciado esta aventura cultural que es CALLAO QUERIDO, la cual manifiesta su aspiración de contribuir a la búsqueda, archivo, custodia, defensa, creación, promoción, etc., etc., de los valores culturales del Callao, para rescatarlos del olvido los que hubieren caído en él, y ponerlos a disposición de las presentes y futuras generaciones de ciudadanos de nuestro Primer Puerto, alentando a la vez la producción de nuevos hallazgos.


El Callao, Provincia Constitucional de la República del Perú, nació y creció de cara al Océano Pacífico, al que le debe su existencia, y en ocasiones también su devastación, como en la aciaga noche del 28 de octubre de 1746. Vino al mundo para vínculo y conexión de pueblos y civilizaciones, con amplitud de miras, ajeno a cualquier estrechez o pobreza o penurias espirituales o intelectuales. El Callao, Fiel y Generosa Ciudad, Asilo de las Leyes y la Libertad, como pueblo solidario, animado de principios y no de dogmas, hizo siempre suyo el ideal de autodeterminación y libre albedrío, con su corolario histórico que nos pertenece a todos los peruanos: FIRME Y FELIZ POR LA UNIÓN.

Ricardo E. Mateo Durand
Tartu - Estonia
El Callao - Perú

sábado, febrero 4

Narraciones Porteñas - Espigón III

Espigón III



Mis años de experiencia laboral en el Puerto

Luque y la señora Andrea eran una pareja amigos de mis padres que vivían en un callejón en la calle tercera, esto en Chacaritas, junto a la escuelita de las señoritas Zegarra.
Durante las conversaciones de Luque con nosotros nos decía que trabajaba de “punto” en el muelle del Callao; yo a mis 8 años imaginaba que esto era en las bolicheras del muelle de pescadores cerca al barrio del Frigorífico, de gratos recuerdos para mí ya mi padre me llevaba a comprar pescado fresco a las 4 pm y más, cuando mi tío Ángel alguna vez me llevó y por vez primera vi a los buques orinar.
Pasaron 9 largos años. El colegio terminó y tomé la decisión de ser militar. Mamá -le dije-: deseo postular a la Escuela Militar de Chorrillos. Ella me miró y me dijo: hijo el dinero no nos alcanza así que tienes que buscar trabajo.

En uno de aquellos días de verano me puse mi único saco de invierno y fui a solicitar empleo a la Pilsen Callao, empresa en la cual mi padre trabajó y, por derecho, creía que merecía una posición. De mandado hablé con el gerente y simplemente me respondió que por el momento no había nada. Respuesta muy común en el Perú.
En una reunión en la casa de alguien que no recuerdo me dijo la dueña: Mi primo es amigo del amigo del primo de alguien que trabaja en Enapu Perú. Eso sí: me consiguió una solicitud de empleo y la llené con esmero .Ese mismo día la llevé al edificio de Enapu, a la oficina del supuesto jefe de no sé qué.
Mi mecenas sería un marino ya que en aquella época y de acuerdo a la norma vigente laboral del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas del General Velasco, los altos cargos en el puerto eran ocupados por marinos. Buenos días, le dije a una dama mayor. Le extendí la mano en señal de educación. Me puso una miradita así, tipo María Félix . Me dejó con la mano extendida y lo único que atinó a decirme fue: ¿Quién le dio a usted la solicitud de empleo?, en un tono muy despectivo.
Me quedé callado por unos segundos y tan solo atiné responderle: vine a entregársela a fulano de tal.
El supuesto susodicho me recibió y por unos minutos dejo las cosas importantes que estaba haciendo y conversamos. Tomó mi resumen; me imagino ahora que lo dio al Departamento de Personal de muy buena fe y el Departamento de Personal de Enapu lo archivó así como el Arca del Alianza al final de la primera serie de Indiana Jones. Me fui contento pensando que iba a trabajar en el puerto porque ése era mi derecho como chalaco; El puerto es de los Chalacos, pensé, y ese “don” de trabajar en él es para los chalacos ( uti possidetis iure chalaco )
Esperé otro tiempo (cuando uno es joven eso casi ni importa) y es así que un familiar me dijo que se iba a crear el Área de Estadística, y que se iban a necesitar dos personas en la Oficina de Trabajo Marítimo; Oficina Operativa de la Comisión Controladora del Trabajo Marítimo.
De 4 personas que fuimos entrevistados dos ingresamos a laborar Mauro Codarlupo y yo.
El primer día de trabajo nuevamente extendí la mano al jefe Sr Velarde y me dijo que no era necesario dar la mano para felicitar; el 3 de abril de 1971.
La OTM se encontraba dentro del área portuaria junto a la Aduana. Era una oficina con muebles antiguos y muchas ventanas pintadas de blanco para que no se vea en interior. En este primer día de trabajo estaba el grupo de la jornada de la mañana ya que como una oficina operativa tenia dos turnos; pude ver un grupo de personas muy mayores, siendo esta mi primera impresión de mis futuros compañeros y maestros. Francisco “Panchón “ Puente y Ítalo Puccio, de la Punta; me saludaron lo mismo José Martínez y un anciano de apellido Sandoval que era el conserje y que era conocido como “cacha rata”, Pedro Ornano y Héctor Logrovich . Este ultimo con un increíble parecido a Bluto el enemigo de Popeye, (ex preso político en el frontón en los días en que el “Negro Tomate” era el faite de la isla).A Logrovich lo conocía de referencia ya que su sobrina vivía en Santa Marina norte, mi barrio.
Guedes (payasito ingles) y Tueros eran los Nombradores de la sala de Estibadores.

El jefe era el señor Gonzáles y su secretario Jacinto Villalba, ése mismo, el gran jugador de fútbol peruano que jugó en la U, Deportivo Caldas de Colombia y en el Racing Club de Argentina, conocido como el "Mono Villalba", gran puntero derecho que se llevaba la pelota en la cola, mi maestro del ajedrez, escritor y compositor del famoso: Santo parao, en el cual hacía alusión a mí diciendo : Pone los turnos al revés y se come los capataces.
Terminada la jornada del día llegó el grupo de la noche al mando del Sr. Aguirre; Manuel Rivera; Meiggs y el “gordito” Barrera.
En días posteriores Ítalo y Panchón Puente me invitaron al Cordano, aquel restaurante desaparecido en la plaza Grau del Callao, a tomar sopa de minestrone caliente con maracuyá bien helado. Sin comentarios los efectos posteriores.
Nuestro jefe de estadística era el señor Pruss "el alemán" (al cual le decían tu eres alemán de Alemania o alemán de m...) famoso por ser un amante de cacería de palomas, perdices y “caga aceites” por las ex chacras del Callao. Las bromas que se le hacia eran que al verlo las palomas huían y gritaban: ahí viene el alemán con sus hijos, quedándose la palomita coja suplicándole que no la matara.
Mi trabajo era sencillo y consistía en poner los turnos de trabajadores marítimos; que según ley debía de ser 26 turnos, sean en las jornadas de día y de noche.
Tras un tiempo en el área de estadística logré una promoción a Inspector de Trabajo Marítimo, conocidos dentro del puerto como Controles. El trabajo, principalmente, consistía en supervisar las labores de los gremios marítimos (nombrarlos, chequearlos que estén en el buque, y solucionar los problemas que se presentaban, y allí estaba el dilema en solucionar los problemas).
Mi jornada empezaba a las 6.00 am. Salía caminando desde la casa de mis padres en Santa Marina Norte, por el Obelisco, hasta la sala de nombradas de estibadores; muchos agremiados iban en bicicleta y hacíamos coloquios para no aburrirnos; ahora comprendo el porqué de las grandes caravanas en los desiertos, las cuales antes de partir se reunían mucha gente para no hacer aburrido el viaje. El asunto de ir temprano era revisar antes los pedidos de las Compañías Navieras con los dirigentes de Estibadores Rafael Amaya(sargento García); Lenin Farfán y, después, con mi gran amigo Juan Leca (peoncito). Errores no eran permitidos ya que las consecuencia del problemas en la distribución de las cuadrillas afectaba en lo económico.
En la sala de nombradas de estibadores trabajé con Carlos Taboada, personaje de ocurrencias que encajaba perfectamente en este ambiente de gente ocurrente y pícara, como los agremiados marítimos.
Carlos a las 07.07 am se paraba al frente de la ventana que tenia la pequeña oficina de nombrada; abría las piernas, agarraba la tabla de nombrada con una numeración del 1 a 1000, tocaba el timbre y decía: “abran la reja y salgan a tomar sol”. Los agremiados le respondían a esto con la misma chacota, casi siempre subida de tono, pero sin malicia y, estoy seguro, que Carlos lo hacía para hacer un poco de ambiente. Yo era risa y risa con esto a mis 19 años. ¿Qué más podía hacer? Muchas veces se ponían a los estibadores que iban a llegar tarde ya que muchos de ellos vivían lejos. Espero que los postulantes a estibador que lean esto acepten mis disculpas; también a ellos se les ponía.
Cuando pasaba la serie de los 700 altos, Carlos paraba la nombrada un rato porque a un estibador de apellido Vega (798), al cual le decían "el Cabezón", los 800 que estaban dentro de la sala a capela entonaban la canción de Huckleberry Hound.
Les exigía, cuando eran nombrados: ¡¡golpeen duro la madera!!; me imagino para que les diera buena suerte.
A los años me enteré que Don Carlos mi gran amigo falleció en el trabajo.
Posteriormente, conocido ya las diferentes salas de nombradas (maniobristas, parihueleros, tarjadores y guardianes); pasé a trabajar como Inspector de Vapores, me gustaba el trabajo ya que soy de las personas que me gusta aprender y me parecía interesante todo este mundo tan dinámico de los buques.
Los gremios marítimos estaban clasificados de acuerdo a su especialidad.
Los primeros en subir a las naves eran los maniobristas, los cuales preparaban el buque para las operaciones de la jornada, que podían ser embarque o descarga: abrían bodegas preparaban maniobra (grúas, pescantes, pluma real).
Las bodegas en aquella época tenían cuadernas en cada entrepuente. Hecha esta operación los estibadores se hacían su parte al embarcar o desembarcar la carga de acuerdo a las instrucciones del Jefe de cubierta; la distribución de las bodegas se hacía de proa a popa.
La composición de las cuadrillas en las naves era: 4 en cubierta y 6 en bodega para una descarga, y, 4 en cubierta y 10 en bodega para embarque; éstas eran las composiciones mínimas.
Los estibadores y postulantes a estibadores eran la mayoría de agremiados, realizaban las actividades de descarga, embarque en tierra, movilización de las mismas en bodegas y descarga hacia lado mar.
Las cuadrillas eran de acuerdo a los pedidos de las Agencias Marítimas que se hacían en la Oficina de Tráfico de Enapu por los Jefes de Cubierta, quienes eran los representantes de las Agencias Marítimas, y que estas estaban condicionadas al Plan de Trabajo de la Nave, y al servicio de materiales que Enapu ofrecía en aquella época. Las operaciones normales y óptimas se podían dar con un promedio de 8 naves y 30 cuadrillas.
Los estibadores ganaban al destajo y esto estaba sujeto a la ubicación de la carga que había en las cubiertas o bodegas de los buques, mientras más pesada la carga más era la ganancia. Este sistema de pago estaba regido por un método de tarifas: carga suelta, líquida, granos, metales, minerales, Huevos de Toro, etc.
La fórmula sería: Ganancia = Tarifa x Cantidad de carga.
Las operaciones con contenedores en los 70s eran mínimas, las cuales se realizaban en los buques tipo Santa de la agencia de Moisés Woll.
Hablar de un puerto con naves de estas características en los 70s era pensar en desplazamiento de personal y, por consecuente, ahorro de tiempo.
Anécdotas muchas, especialmente cuando arribaban el Verdi, Rossini y Donezetti, buques italianos de pasajeros, íbamos con don " Panchón" Puente (primer cantor del Cóndor Pasa en alemán cuando estaba bien mamao en el Café Iris en la Avenida Sáenz Peña, famoso restaurante donde Tueros decía : ¡¡Qué bien preparaban el huevo frito!!. En los buques italianos cambiábamos café por cualquier cosa, pero don “ Panchón “ iba por su libido a sus 76 años; a los otros que no los dejaban subir al buque, se ubicaban debajo de las escalinatas para verles las piernas y algo más a las turistas y tripulantes femeninas.
El acto mas osado que vi fue cuando en un buque japonés de pesca, que no era el famoso buque fantasma japonés “Turaja Maru”, un tripulante nipón se mofó de la calvicie de un estibador conocido como ”Ropa Pato”; éste muy finamente le enseñó al japonés su brazo velludo, su pierna, se bajo el pantalón y le enseñó el trasero, y luego se volteó. El japonés llamó a toda la tripulación porque este caballero era famoso porque cuando misionaba se le subían las hormigas.
Fui llamado un día a un buque porque alguien se había defecado en la bodega y el piloto ordenó cerrarla, y así eran cosas que uno tenía que vivir todos los días. Las broncas que había entre tripulantes y agremiados eran del caracho.
Otros personajes eran los "Sombrerones", los cuales nos rodearon a Telmo Velarde y a mí después de una amanecida, unidos a cientos de agremiados nos cercaron. Defendí a Telmo pensando yo que era el gran orador Cicerón. Telmo sólo cumplió las instrucciones del Jefe de Bahía. Cuando Telmo estaba pasadito de copas siempre lo recordaba con lágrimas en los ojos.
Mi mundo portuario también me seguía a mi vida privada ya que los días domingos jugaba béisbol en el estadio Telmo Carvajo, para el Callao Tigres Club, con mi amigo Andrés Casas, estibador 514, y el burro Aguilar, estibador 686; siempre que iba a batear desde la tribuna alguien me gritaba saquen a ese “pajero”, esto me quitaba la concentración y casi siempre era ponchado; pero en una de ésas hice dos buenas jugadas y al día siguiente se me acercó un estibador y me dijo: Yo soy la persona que siempre te gritaba desde la tribuna vengo a felicitarle por la jugadas. Su apellido es Rojas, su número 324, conocido como "Barriga de Mono".
Apodos de la gente eran muy buenos: Loco Kerosene, Loco la Bandera, Quién Kubru, Judío Negro, Guarapero Huesillo, Pinta Brava.
Yo no me escapaba a esto ya que mi parecido con Cesar Ureta originaba también ciertos comentarios desde las naves, y yo tenía que hacerme el tercio y el sordo porque pobre aquel que se picara, la gente lo batía más. Así, el caso de un tarjador titular al que le decían General Aldo en los días que veíamos el Planeta de los Simios. Cuando entraba a la sala de nombrada todos lo saludaban: ¡Buenos días mi General!. Sin comentarios la respuestas del General, perdón, del tarjador.
Luego ingresaron a la OTM , Hernán Aguilar, Telmo Velarde, Millones, Campos ,Ríos, Serrano, mi hermano Jorge, Chuica, Castillo, Walter del Rosario.
Decidí postular a la Universidad en los 75s e ingresé, no estudié lo que realmente era mi verdadera vocación: Historia sino Economía ... ¿Por qué?: Se adecuaba más al trabajo que realizaba en el puerto. Las clases eran en la noche y esto cambió mi horario de trabajo a día y amanecida ya que en las noches tenía que ir a estudiar. Salía de estas a las 10.30 pm llegaba como a las 12 am al Callao, me bajaba en la avenida Garibaldi o Dos de Mayo . Para aquellos que no son chalacos y para los que lo son este ilustre Italiano que junto con Cavour y Víctor Manuel II, fundadores de la Republica Italiana, vivió en el Callao.
Obligadamente tenía que caminar por los bares llamándome muchas veces las "chicas" para consultas de algún asunto legal a los cuales les decía: Señoritas no tomo licor; y más aún, soy estudiante de Economía y no de Leyes”
Donde las Abandonadas, bar que le daban vida a esta zona, estaban las otras niñas como cariñosamente se les decía a las damas que ahí atendían. La menor tendría unos 60 años, y muchos en el arduo Champ du Bataille.
En las amanecidas Rolando Valle y yo salíamos a tomarnos un café bien cargado (café al hombro como decía Ítalo Puccio), comer algo y luego jugarnos una partidita de ajedrez. Los parroquianos educadamente al vernos tan concentrados se decían: No hagan ruido ya que los Doctores están jugando. Esto en las famosas cantinas de la calle Manco Cápac; allí por donde le robaron el Trinche al Diablo, y no se podía levantar la mirada porque inmediatamente te decían:"Qué me miras S#@&".
Pasamos temblores, terremotos, buques chocar con los Espigones. Los Postulantes a Tarjadores se quisieron defenestrar desde la torre del Templo Faro, solamente lo quisieron. Según acuerdo de ellos, el supuesto que tenía que arrojarse era un agremiado de apellido Cuadrado. Pero no lo hizo. Como todo, en su tiempo los postulantes de todos los gremios se convirtieron en titulares, los “puntos” en postulantes, y el ciclo del puerto continuó .
En los 80s, con la apertura económica de parte del gobierno de Belaunde “era como la obra de Marcel Proust: En busca del Tiempo Perdido.
Por esos meses de Laissez Faire... El puerto de Callao se convirtió en un caos y desorden por la cantidad de trabajo.
Con Mauro Codarlupo fuimos la reunión en tráfico donde se trataba de encontrar una pronta solución a esta coyuntura que se vivía. El nuevo jefe de tráfico apareció con una mirada de asustado. Tenía sentido esta actitud teniendo al frente a jefes de bahía, como el señor Guerra, Ramos, Luchito Díaz , Chest , el Gordo Constantino, Naranjo, Alfredo Tapia ,don Carlos Prada, los cuales eran catedráticos de muchos años de batallar en la "pampa" y conocían bien su trabajo. Me imagino que el puesto del nuevo Jefe de Tráfico era un puesto político, y el caos siguió por un tiempo más.
Rolando Valle, mi gran amigo conocido como el Hombre de Acero; Sociólogo de profesión, era mi pata y tremendo intelectual. Estuvimos trabajando en el mismo grupo y nos hicimos famosos por nuestras ideas revolucionarias. Más aún, cuando Rolando conversaba en la cafetería de don Melquiades Mendoza, el cual siempre me guardaba algo de comida en las noches. Muchas veces los temas que se trataban con la gente eran subidos, pero Rolando era cosa seria con sus ideas. El Callao y los trabajadores portuarios se han caracterizado por ser de una fuerte tendencia aprista.
Fuimos invitados a una reunión a la Femapor, organización de los Sindicato de Trabajadores Portuarios y Marítimos y Agencias Marítimas. Llegamos a ésta y se nos manifestó que se había cancelado porque un dirigente muy importante no podía estar en ella pidiendo disculpas por su ausencia, etc. Simplemente le comenté a Rolando: Otro de los problemas del Perú; sino está tal persona no se puede hacer nada; caudillaje de país bananero y que gracias a Dios en el Perú de hoy el Yoismo se está superando.
Una mañana Rolando, Ravines y yo decidimos conversar con el adjunto a la presidencia de la Comisión Controladora del Trabajo Marítimo. Ese mismo día habíamos terminado un estudio matutino con mi gran amigo Manuel Martínez, estibador y Testigo de Jehová (discrepábamos en muchas temas de la Palabra), faltando a este estudio Juancito, quien era un hermano Pentecostal. En las Iglesias Evangélicas el cristiano perfecto debe de tener: La cabeza de un Bautista, el corazón de un Pentecostal y los pies de un Testigo de Jehová.
Dije inspirado por el Espíritu del Señor, ¡vamos, pues !. El estudio había sido sobre los Hechos de los Apóstoles. Llevé mi Biblia y me imagino que el adjunto a la presidencia de la CCTM pensó que eran Las 5 tesis filosóficas de Mao Tse Tung...
El día lunes me llegó una carta diciéndome muy políticamente informándome que me habían elegido para elaborar El Gran Proyecto de Reactivación de los Puertos del Norte del Perú, y, en especial, el Puerto de Eten, en Chiclayo, aceptando este ostracismo de mala gana. Pienso luego de tantos años que en todo lo que pasa en nuestras vidas Dios tiene un propósito ... y asi fue: en Eten no había buques, pero habían zonas arqueológicas muy interesantes, así que en mi ratos libres me dedicaba a visitarlas y votar a los huaqueros con el rifle de balines del hijo del encargado de la Capitanía de Eten, esto en el 83, cuando la Corriente del Niño afectó esta zona y se destruyó parte de la Panamericana Norte. El Cabotaje Menor se reactivó con pequeñas lanchas pesqueras.
De regreso al Callao había preparado mi Anteproyecto de tesis:“Desarrollo del Cabotaje Menor”. Fui donde mi asesor de tesis y me dijo: interesante, pero no convence. Le manifesté que había observado en mis años de experiencia que Chile tenia una flota de buques que traían frutas y carga congelada (pequeños buques) y que con algo el Perú podía empezar; como admirador de Quesnay el fisiócrata francés, siempre consideré que en algún momento se harían grandes inversiones agrícolas en la costa del Perú, como hizo en los siglos 19 y 20 a los países Sudamericanos de la cuenca del Atlántico, y que en las décadas venideras serían de los de la cuenca del Pacifico.
Debí haberlo hecho Cabotaje a Nivel Pacto Andino, pero no sabía cómo "toquear" al jurado con el Arancel. Coco, otro amigo portuario, me prestó un libro ruso traducido al español, donde el principal estudio eran: Nuevos Métodos de Manipulación de Cargas en los Puertos. Me pareció interesante porque era otro tópico que se podía investigar. En esa semana Yoly, mi esposa, fue invitada a estudiar a los Estados Unidos al Seminario Bautista, yo me opuse totalmente porque deseaba hacer patria y tener mi Agencia Marítima de nombre “Cristo Vive”, y ¡porqué no! Pero los propósitos de Dios eran otros así como al patriarca Abraham.
Estuvimos un año en Miami; el tiempo que duró los estudios de mi esposa, y regresamos al Perú. Muy bonito Miami, La Calle 8 y punto. ¡Hasta nunca!, dije.
Vilma Ulloa, compañera de la Comisión, me ayudó a reincorporarme a ésta, de lo cual estaré muy agradecido.
Por intermedio del Pastor Sergio Rodríguez, mi esposa recibió un contrato de trabajo como Maestra en Miami. Siempre fui partidario que los inmigrantes mueren pero como en la casa mando yo, pero se hace lo que dice ella y tuve que viajar. Mi primera experiencia laboral fue como repartidor de Pizzas en New York Pizza Place con mi amigo “Baba” Alfonse, un haitiano de color, con el cual a las 02.00 de la mañana: repartíamos asustados pizzas en las zonas de Americanos de color, yo le decía: No te asustes , a ti no te van a hacer nada.
En la Iglesia bautista Nazareth teníamos un ministerio con jóvenes y matrimonios en lo que aquí se llama Sunday School Teachers; luego, en la primera Iglesia Bautista de Coral Park, con adolescentes. Esta es una de las mas grandes de Miami, con mas de 7,500 miembros; ahora en Timiami Baptist Church, con una congregación de norteamericanos, donde el mayor tiene 96 años, y el menor, 75. Experiencia igual a mi primer día de trabajo en la Oficina de Trabajo Marítimo.
Lo primero que hice al recibí mi Green Card fue aplicar a una compañía naviera; fui a Goodwill algo así como la Cachina (termino muy portuario), me compré un terno a 10 dólares de marca, creo que era Armani (mi esposa cosió y zurció algunas partes). Tuve mi entrevista de una hora, esta vez con café y galletitas. Me dijo el Jefe de Operaciones para América Latina de la Compañía Naviera: necesito un Controller y usted es la persona indicada. Nunca me llamó. Luego, fui a otra compañía, donde tuve una entrevista con dos alemanes y un belga. Esta fue dura, con mi poco Inglés, francés e italiano aprendido en el Puerto del Callao, especialmente cuando iba a chutear (comer) a los buques. Tampoco me dieron la posición.
Por esas cosas hermosas que Dios hace en nuestras vidas, una hermana de la iglesia me dijo que en su banco había un opening.
Tuve la entrevista con una señora jamaiquina, con un porte muy fino y con un fuerte acento británico, esto en Barclays Bank un Banco Inglés . La dama no sabía que el Perú tenía mar y buques... Ouu ¡Mr. Munoz sorry .
Barclays me pagó los estudios en el College. Lástima que no pagaban cursos de Historia ya que estos tenían que ser relacionados con la Banca Privada. Pero como lo bueno dura poco, los caballeritos ingleses de Barclays dejaron Miami y gracias a nuestro Dios empecé con Royal Bank of Canada, otro Banco Internacional hasta el día de hoy.
Barclays estaba en el piso 17 y Royal Bank of Canada está en el piso 21 del 801 en Brickell Avenue .
Desde mi ventana veo el puerto de Miami todos los días, muchas veces casi vacío o lleno de naves, y esto me hace remontar a la azotea del Block E en Santa Marina Norte, de donde se podía ver los Buques acoderados en el Puerto.
Viajo al Perú casi todos los años y camino por estos lugares que ya no existen. Las salas de nombradas, el edificio del Sindicato de Estibadores en la calle Manco Cápac, construcciones que estuvieron ahí y que tan sólo están en el tiempo y espacio de las personas que lo vivimos. La gente que me recuerdan me saludan. Otros dirán ¿y éste quién es? Y otros me pican.
Se me ha negado como ex trabajador del puerto visitar mi ex centro laboral, diciéndome una voz femenina desde una pequeña ventana no hay pases de visita en un tono tan frío como las amanecidas de julio o agosto; pero ahí está el Puerto del Callao, con sus nuevos personajes y anécdotas en los espigones. Ramos, un estibador que le decían Fray Martín, número 1586, el cual siempre paraba con una sonrisa a flor de boca alguna vez me dijo: Nosotros pasamos pero el Puerto queda.
He entrevistado a jóvenes en este país que por circunstancias de la vida terminaron el colegio y no pueden estudiar momentáneamente una profesión por tener la obligación de trabajar y me he identificado con ellos.
Eso sí: a todos les he dado la mano en señal de respeto y admiración.

Alberto Muñoz Tesson

Sta. Marina Norte

Block E-301/Callao
Miami-Fl. USA
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