domingo, agosto 26

Narraciones Porteñas : La identidad Chalaca


LA IDENTIDAD CHALACA

Hace algunos años cuando doblaba por la esquina donde se ubica mi recién emperifollada vivienda encontraba un gran pampón, el cual era utilizado como canchita de fulbito por ansiosos jovenzuelos que ahora terminaron siendo obesos padres de familia. A la espalda de ese antiguo lugar de reunión de improvisados y hábiles deportistas de barrio se ubicaba un gran mercado que carecía de servicios básicos y donde mi dedicada madre asistía religiosamente a las nueve de la mañana para hacer las compras del día. Al lado de este destartalado mercado había otra gran extensión de terreno que bien se podía calificar como un inmenso fumadero cercado por viejas paredes pintadas con campaña electoral y que irónicamente, como si fuera una broma de mal gusto, decía: “Aquí se construirá la próxima Comisaría de la Ciudad del Pescador”.
A la espalda de ese infecundo paisaje estaba el punto de venta de drogas más grande que tenía esta urbanización, el cual, mismo boulevard o feria, era visitado por consumidores y neófitos curiosos por experimentar los efectos de los estupefacientes en el cuerpo las 24 horas del día. En una esquina de este lugar había un inmenso retrato de Héctor Lavoe, el cual ahora es escoltado por los rostros de Celia Cruz y de Tego Calderón, sin duda su autor, un talentoso y anónimo artista de la calle. En la otra, un grupo de quince personas, vestidas con ropas anchas, gorros y zapatillas desamarradas, de mirada esquiva pero desafiante si se les observaba demasiado, prestos a ofrecer el producto de su sustento y fuertemente resguardados por armas de fuego y cuchillos que escondían debajo de la voluminosa casaca.
Recuerdos de un Callao en el que crecí y en cual mis padres me decían: “Hijo, cuídate, no te vayas muy lejos”.
Obviamente la apatía infantil por las palabras protectoras de los padres esfumaba las preocupaciones. Me reunía a jugar con muchos amigos, algunos de los cuales con el pasar de los años cayeron en la vida delictiva y otros llegaron a ser personas de éxito. Pero todos conservan algo en común: son chalacos.
Generalmente cuando asistíamos a alguna reunión fuera del barrio, específicamente a San Miguel, nos preguntaban de dónde éramos, y nuestras miradas avergonzadas respondían en silencio: ¡Del Callao! ... Ahora eso no sucede.
Progresivamente los chalacos hemos ido ganando un sentimiento que nos une a este terruño porteño. Me aventuro a decir que existe una identidad chalaca, es decir, elementos que identifican al grueso de los habitantes del primer puerto con los cuales se reconocen mutuamente. Pregunto: ¿qué chalaco no ha gritado Chim Pum Callao alguna vez en su vida?, ¿qué chalaco no tiene al menos un familiar del Sport Boys?, ¿qué chalaco no ha sido víctima del clásico comentario?:
- Ah, eres del Callao, supongo que sabrás bailar salsa.
¿Qué chalaco no disfruta del clásico ceviche dominical?; ¿a qué chalaco no lo han observado entero por ser del Callao?; ¿qué chalaco no es “palomilla”?; ¿qué chalaco no ha sido amigo del causita rankeado por los “tombos?; ¿qué chalaco no se ha bañado en La Punta, en Cantolao o en la Arenilla?; ¿a qué chalaco no le han ofrecido una tarjeta de pollada bailable “que estará amenizada con lo último de la salsa y con la rica y helada Cerveza Pilsen Callao”; ¿qué chalaco no ha visitado el Real Felipe y se ha asustado en los Torreones?; ¿a qué chalaco no le ha entrado curiosidad por conocer las instalaciones del histórico estadio Telmo Carbajo después de visitar el Miguel Grau?; ¿qué chalaco no siente orgullo del inmenso Puerto y del navío Humboldt que pisa periódicamente la Antártida?; ¿qué chalaco no ha participado de la fiesta de San Pedro y San Pablo en el Complejo Lizárraga o en el Yahuarhuaca?; ¿qué chalaco no ha sufrido con las canciones de Pedro Otiniano o Iván Cruz?; ¿qué chalaco no ha visto el sumergido submarino Abtao?; ¿qué chalaco no ha tenido entre sus manos una imagen de Sarita Colonia?; ¿qué chalaco no ha asistido a una comisaría debido a un asalto perpetrado en la puerta de su casa?; ¿qué chalaco no ha oído una letrilla de La Progresiva, El Gran Combo, Raphy Leavitt o los Hermanos Lebrón?; ¿qué chalaco no ha enterrado algún ser querido en el Baquíjano?; ¿qué chalaco no ha subido a una combi en la Colonial rumbo a la Av. Saenz Peña (Calle Lima) o al Mercado Central?; ¿qué chalaco antiguo nunca visitó el emblemático Cine Porteño?; ¿qué chalaco no siente regocijo y vanidad al ver el renovado Teatro Municipal?; y por último, ¿qué chalaco no sabe que el 20 de agosto es el día del Callao?
Podría seguir durante muchas líneas más pero creo que quedó claro: los chalacos estamos orgullosos de serlo y a pesar de los graves problemas de la única Provincia Constitucional del Perú siempre conservaremos esa alegría característica que nos distingue. Por algo allí, en la esquina de mi multifamiliar hogar, donde había un pampón hoy se levanta un Centro de Educación Ocupacional; en ese arruinado mercado hoy se encumbra una próspera asociación de comerciantes adinerados; allí en el extenso fumadero se erige imponente el nuevo Complejo Policial de la Ciudad del Pescador; allí donde había un boulevard de la droga, hoy se exhibe una inmensa reja y vigilancia privada pagada por los mismos vecinos; y en lugar de los quince micro – comercializadores hoy juegan 16 niños al fútbol pistero.
Lo que queda del antiguo barrio en el que crecí son las imágenes de los héroes musicales, los cuales, eternamente permanecerán como un ejemplo vivo, sobre todo en las paredes, de aquella ignorada y orgullosa identidad chalaca, la que hoy 20 de agosto celebra su aniversario.
¡¡¡Chim Pum Callao!!!

Luis Chávez Lara

Fuente:
http://elinquisidorperpetuo.blogspot.com/2010/08/la-identidad-chalaca.html

domingo, agosto 19

Personalidades : Néstor Gambetta Bonatti


NÉSTOR GAMBETTA BONATTI


Entre los hijos ilustres de nuestro Primer Puerto del pasado siglo, sin duda descuella con brillo propio el Coronel don Néstor Gambetta Bonatti (11-06-1894 / 09-03-1968).  Nuestro personaje nació en la Calle Monteagudo, estudió en el Colegio Don Bosco y en la Escuela Militar de Chorrillos. Fue militar y político, caracterizándose por su ilimitado amor al Callao, y, ya fuera desde sus responsabilidades de Prefecto del Callao o de Senador de la República del Perú, puestos de responsabilidad que desempeñó con altura y honradez, promovió cultura e identidad chalacas en el ámbito educativo -Colegio General Prado de mujeres y Colegio Dos de Mayo de varones-, y deportivo: patrocinando y estimulando a clubs, como el Atlético Chalaco; dando siempre su aliento y estímulo a instituciones de barrio tan caras para El Callao, como lo es el Club Social Independiente Salaverry, sito entonces como ahora en la primera cuadra de la Calle Libertad, donde los jóvenes de ayer lo vimos y escuchamos en más de una ocasión. Refiriéndome concretamente a este rasgo de su personalidad, traigo a la memoria que en cierta oportunidad en el Club Independiente Salaverry se le invitó a hacer uso de la palabra en recuerdo de un hecho histórico nacional... Inició su discurso como tanteando posibilidades, como explorando y sondeando reminiscencias, como hurgando en su archivo cerebral, y a poco que hablara su voz ganó en claridad y potencia; su discurso tomó fuerza y vigor, discurriendo cristalino sobre los vericuetos de la historia patria, con riqueza de imágenes como si él mismo hubiera participado y sido testigo ocular de los hechos que narraba. Un compañero vecino mío me dijo:
- ¡Espera, Pupo, a que gane fuerza su discurso, a que caliente la voz: el Coronel Gambetta es un orador inigualable!
Y así fue. A la vuelta de medio siglo aún resuenan en nuestro corazón y en nuestro espíritu sus cálidas y encendidas palabras tan llenas de amor a la patria.
Siendo él mismo joven sirvió en los ejércitos de España, Francia y en la Legión Extranjera -África del Norte-, haciéndose merecedor de condecoraciones como Palmas Académicas de Francia; la Orden de Carlomagno del Vaticano; la Orden del Libertador Bolívar; la Orden del Libertador San Martín; Comendador de la Orden del Mérito Policial, etc., etc. En el Perú participó en acciones de armas, defendiendo el suelo patrio en la cuenca del Río Putumayo y Triángulo de Leticia(Conflicto Colombo-Peruano de 1932-1933).
Fue promotor de la construcción del local de la Prefectura, edificio que se halla entre la Calle Constitución y la Calle Manco Cápac, al frente de la Iglesia Matriz; de trabajos de infraestructura comunal, como el del tramo de comunicación carretero y peatonal entre Chucuito y La Punta. Fue impulsor de la Ley 11008 de Beneficios Sociales a los Trabajadores de la Compañía Peruana de Vapores, y, de la Ley 12538, que amplió los límites del Callao incorporando Ventanilla. Fue miembro de la Sociedad Geográfica de Lima; ANEA; Instituto Salaverry, además de bombero. Igualmente, en su día desempeñose de Presidente de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de Mayo de 1866, y, Defensores Calificados de la Patria.
Don Néstor Gambetta Bonatti publicó en periódicos de alcance nacional, como El Comercio; dio a luz libros: Cosas del Callao (1936); Genio y Figura del Callao (1967); ensayos: El Real Felipe del Callao (1945); Diccionario Militar; España en África; Los Grandes Capitanes a través de la Historia Militar (1938), etc.
Por lo hecho y dicho escuetamente, y por muchísimo más que queda en el tintero, don Néstor Gambetta Bonatti gozará siempre de lugar privilegiado en el corazón y recuerdo de sus conciudadanos.

Ricardo E. Mateo Durand

Fuentes:

Callao Historia : La Muralla del Callao

La Muralla del Callao

Debido a su calidad como puerto principal de las colonias, era blanco permanente de ataques de piratas y corsarios. Por este motivo, a mediados del siglo XVII se construyó una muralla para fortificar el puerto y protegerla de posibles ataques.


A principios del siglo XVII, el Virrey Príncipe de Esquilache inició las obras de fortificación del puerto, que fueron continuadas por el Marques de Guadalcázar, mandando fundir cañones y culebrinas, construyéndose siete baterías y sus parapetos, obras que se extendían desde la desembocadura del Rímac al Norte hasta la Punta, cubriendo una distancia de legua y media. El acoso y los ataques no cesaron en el territorio colonial hispano. En 1624 Jacobo Hermite al mando de una escuadra holandesa compuesta de 11 navíos, armados con 294 cañones y mas de 1600 hombres de desembarque arribaron a las costas del Callao, con el fin de tomar el puerto y la ciudad de Lima.
El virrey Marques de Mancera ante estos hechos y luego del infructuoso ataque de Enrique Clerck a Valdivia, decidió amurallar este puerto y el del Callao. Construidas según dibujo de Juan de Espinosa en 1641, las murallas del Callao consideraron un conjunto de baluartes poligonales y muros escarpados. La construcción de la misma no fue tarea fácil, se suscitaron muchos problemas, el costo se iba cubriendo, pero la población ya se iba cansando de los impuestos, siendo los primeros en protestar las ordenes religiosas.

Callao, Arnoldus Montanus, 1671
La muralla del Callao tuvo 15,300 pies de circunvalación, catorce pies de alto en algunos sectores, y en otros veintidós; dieciséis pies de grosor y en la base veinte. Con nueve pies de profundidad y cimientos de piedra (El pie es una unidad de medida que equivale a 30.48 cm aprox.). De los dieciséis pies de grosor, ocho y medio eran de mampostería y siete y medio de terraplén con cornisa de piedra, trabada de contrafuertes gruesos de tres pies. Se contaba con cinco plataformas de ángulos obtusos y figuras de baluarte capaces de albergar a diez piezas de artillería cada uno. Trabajaron en esta obra tres maestros, seis sobre estantes y cuatrocientos sesenta peones, durante dieciocho meses incluyendo días festivos, menos los domingos.
Los nombres de sus baluartes eran los siguientes: San Miguel, San Ignacio, Santa Cruz de Buena Vista, Santa Catalina, Santiago, San Juan, Santo Domingo, San Felipe, San Luis y San Lorenzo, el terreno interior fue de cascajo y no tuvo foso, se establecieron dos puertas, en el baluarte "Santiago" se hizo la puerta a Lima y otra para el embarcadero de las naves, tuvo aspecto de una ciudadela.


Construidas en torno a un centro urbano en buena medida consolidado, la Plaza del Callao acogía diversas funciones: portuarias, militares, residenciales, administrativas. El centro del recinto amurallado se abría al mar, donde se encontraba la casa del Virrey, del Gobernador y la Parroquia, formando una plaza con frente al litoral, donde se localizaba un bastión. Incluía además cinco conventos de religiosos: dominicos, franciscanos, agustinos, mercedarios, jesuitas y los betlehemitas que atendían el Hospital San Juan de Dios. El cuerpo de guardia y la sala de armas se localizaban en torno a la residencia virreinal. Incluía además los almacenes de comerciantes franceses que tenían autorización, así como los establecimientos de comerciantes españoles que negociaban con mercancías llevadas de México, Chile y el interior del virreinato peruano. La actividad esencial, el comercio, propiciaba un paisaje urbano esencialmente mercantil, donde destacaban las grandes bodegas que almacenaban los productos que abastecían la ciudad de Los Reyes: trigo, sebos, caldos de vinos y aguardientes; jarcias, maderas, fierro, estaño, cobre, ente otros.
En 1655 se produjo un terremoto de regular intensidad, que ocasiono varios daños en las obras de defensa del puerto, ademas, perjudico las iglesias y demás edificaciones.
El fin de la muralla del Callao
Esta edificación, conjuntamente con las demás construcciones, fue destruida, mas por los ataques de piratas y fuerzas enemigas, por el descuido y la falta de mantenimiento que requerían sus estructuras. Lo cual tiene su punto máximo en el desastre ocasionado por el maremoto del 28 de octubre de 1746, en que el mar se salió sobre el Callao, destruyendo a su paso cuanta edificación encontró en su camino. El mar había penetrado sobre una extensión de 5 Km. al interior del Callao. La segunda ola fue tan grande que arremetió las vetustas murallas y las sobrepaso, quedando en pie solo algunos fragmentos de las murallas, las puertas principales y parte de algunas torres de sus Iglesias. Con este desastre, el Callao perdió virtualmente la totalidad de su población, sobreviviendo solamente 200 de los 5000 habitantes que se estimaba tenía el Puerto, en su mayor parte pescadores y marineros.
Fortaleza del Real Felipe 1879
El proyecto de reconstrucción tanto de Lima como del Callao tras este sismo de 1746, fue encomendado a Luis Godin, astrónomo y matemático que vino a América con la Expedición de La Condamine al Ecuador y a la sazón, Catedrático de Matemáticas de la Universidad de Lima y Cosmógrafo Mayor del Reino. A diferencia de Lima, donde no se llegó a ejecutar el plan de Godin, que proponía la destrucción de sus  murallas y la construcción de una ciudadela en un nuevo paraje, en el Callao el contexto era favorable para una reformulación del espacio litoral y la ejecución de proyectos de nueva planta, en tanto su destrucción fue total, pudiéndose implementar fácilmente las propuesta de las autoridades.
Teniendo como marco estos objetivos, se edificaron la Ciudadela del Real Felipe, bajo diseño de Godin y Amich, que hasta hoy existe y podemos visitar. Los edificios públicos y administrativos se reubicaron en un nuevo asentamiento, llamado San Fernando de Bellavista.

Fortaleza del Real Felipe, Plazuela Independencia 1890
Fortaleza del Real Felipe, hoy Agosto 2012
Fuente:
Arq. Isaac D. Sáenz, FORTIFICACIÓN Y PROCESO URBANO EN EL PUERTO DEL CALLAO. 1641-1824
Luis Enrique Sifuentes De la Cruz, LAS MURALLAS DE LIMA EN EL PROCESO HISTÓRICO DEL PERÚ
Limá La Única, David Pino








martes, agosto 14

Callao Historia : La Primera Canción al Callao


LA PRIMERA CANCIÓN AL CALLAO

CANCIÓN PATRIÓTICA
Escrita por Don Ricardo Palma
Para ser cantada el 28 de Julio de 1866

Como una verdadera joya bibliográfica, que ha permanecido desconocida para nosotros, el historiador chileno Guillermo Feliz Cruz descubrió el año pasado en la Biblioteca de Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886) una hoja no catalogada, impresa en 4° menor, papel color amarillo, editada en El Callao, en la imprenta de “El Chalaco”, perteneciente a Gómez y Aparicio, la que no había sido descrita hasta ahora por ningún bibliógrafo.
Cabe señalar que este documento proviene de la sustracción de nuestro patrimonio nacional, del cual fue víctima nuestro país durante la ocupación chilena en le Guerra del Pacífico (1879-1883), habiéndose también situado -ocupado- las tropas chilenas en nuestro puerto.
El texto de la Canción Patriótica titulada “Canción Chalaca” está impreso entre un marco orlado y con los epígrafes que enseguida copiamos:
CANCIÓN CHALACA
CORO
Paz al pueblo que acata las leyes
Gloria al pueblo que supo jurar
Tumba ser de tiranos y reyes
Que lo quieren sin fe dominar.
PRIMERA ESTROFA

Alza pueblo chalaco la frente
Que la luz de los libres, divina,
De tus aras la marcha ilumina
Y te anuncia feliz porvenir.
Si atrevido trocarte en esclavo,
Intentase tirano cobarde,
De patriótico arrojo haz alarde,
Prefiriendo a tal mengua morir.
SEGUNDA ESTROFA
De discordias civiles los hechos
No consigne en sus hojas tu historia,
Porque cifra el chalaco su gloria
En la paz, el progreso y la unión.

Signo hermoso de eterna concordia,
Bicolor pabellón, te adoramos,
Y la muerte fatal preferimos
A que lo aje extranjera invasión.

TERCERA ESTROFA
No a ser sierva de reyes se humilla
Quien venció a las legiones de España;
Guerra a aquél que en su estrépida saña
Atentase a la patria deidad.

Tú no tienes ¡Oh pueblo invencible!
Más señor que la ley justiciera,
Y has jurado al alzar tu bandera
¡Libertad, Libertad, Libertad!

Partituras

 
COMO NACIÓ EL HIMNO “OFICIAL” DEL CALLAO
VIGENTE A LA FECHA
El 20 de Agosto de 1936, con motivo de celebrarse el primer centenario de la autonomía política de la Provincia Constitucional del Callao, (el escudo creado por el Libertador Simón Bolívar en febrero del año 1826) fue corregido por el historiador Dr. Teodoro Casana Robles, y declarado Emblema Oficial. En esa misma fecha nació el Himno Oficial del Callao, compuesto por Micaela Gonzáles Andréu, ganadora del concurso promovido por la Comisión Pro-Primer Centenario de la Autonomía Política del Callao, que presidió el Comandante don José C. Valega, alcalde de la Provincia en ese tiempo.
A este concurso se presentaron varios músicos chalacos; realizándose las selecciones musicales en el domicilio del Dr. Teodoro Casana Robles, pues la familia tenía piano, saliendo elegida la composición presentada por la profesora Srta. Micaela Gonzáles Andréu, nacida en El Callao, precisamente el 20 de agosto de 1914 -(información publicada en el diario “El Universal”, fechado en agosto de 1936)-. La Comisión del Concejo mandó imprimir una cantidad de partituras para piano, que fueron repartidas en las escuelas de segundo grado. La impresión musical la hizo en el almacén “La Rosa y Hermanos”. La Banda de Músicos de la Escuela Naval del Perú se encargó de la instrumentación para veinte instrumentos. El Concejo Provincial del Callao solicitó del Ministerio de Educación que diera permiso a un grupo de profesores de música y canto con objeto que colaborara con la autora en la enseñanza del Himno Chalaco. La primera Escuela que recibió a la Comisión de Enseñanza fue la Escuela N° 474, dirigida por la Sra. Rosa Taramona de Taboada, donde trabajaba la Srta. Ana La Hoz de Mendoza, de muy buena voz, la que colaboró con mucho cariño en la preparación del himno y aún en la actualidad, cuando este himno cumple 50 años de creado, sigue colaborando y brindando su apoyo en su difusión total. El día inaugural se solemnizó en la Plaza Grau y los alumnos asistentes de todas las escuelas del Callao cantaron el himno acompañados por la Banda de la Escuela Naval del Perú.
El teatro donde se cantó por primera vez el Himno Oficial del Callao fue el antiguo Teatro Municipal del Callao, el día 23 de Agosto de 1936, en la clausura del Certamen Literario Inter Escolar, organizado por los alumnos del Instituto Chalaco conmemorando el Primer Centenario Político de la Provincia, y cantándolo en esa oportunidad el coro de los alumnos del Centro Educativo N° 473, que dirigía el Profesor Sr. Guillermo Pinto: la estrofa fue interpretada por la autora, acompañándolos al piano la Profesora de Música Srta. Zulema Gonzáles Andréu. Después de algunos años, para ayudar a la difusión de la Música, la autora, con su propio peculio, mandó grabar una determinada cantidad de discos de 45 rpm.
HIMNO AL CALLAO
Salve Puerto que al son te adormeces,
cadencioso de la onda del mar.
Salve pueblo que ilustras la historia
del Perú con acciones sin par.
El Callao, El Callao,
siempre el nido será del valor.
El Callao, El Callao
de lo bello, el talento, el honor.
ESTROFA
Adornado de frescos laureles,
sustentó nuestra cuna infantil,
en nuestra alma su nombre ha esculpido
el amor hondamente el buril.
Para ornar sus caminos las flores,
pocas son del peruano pensil
el camino que lleva a la gloria
que abre en mayo este pueblo viril.

NOTA DE LA REDACCIÓN DE CQ :
En Julio de 1950, mediante resolución Municipal del Honorable Concejo Provincial del Callao, se estableció la composición de Don Ricardo Palma como Himno al Callao, compuesto en 1866, para ser entonado en las ceremonias públicas y los centros escolares de nuestro Primer Puerto. Como se sabe, don Ricardo Palma Soriano (1833-1919) se inspiró en el por aquel entonces reciente Combate del 2 de Mayo a fin de perennizar la disposición y espíritu patrióticos del pueblo del Callao, estrenándose la canción el 28 de julio del mismo año, que correspondió al cuadragésimo quinto aniversario de la Independencia del Perú. Sin desmerecer otras composiciones, como la de la Sra. doña Micaela Gonzáles Andréu, valiosas desde todo punto de vista para nosotros, resulta digno destacar que la de nuestro mencionado escritor tiene una mayor antigüedad, desconociendo u olvidando esta circunstancia las autoridades municipales que en los años treinta llamaron a concurso, y más aún hoy, a inicios del tercer milenio y a puertas de cumplir el sesquicentenario de la creación de esta canción, llamamos a la colectividad chalaca a reconocer como tal el primigenio Himno al Callao compuesto por don Ricardo Palma, quien en sus letras, reiteramos, no hace más que reflejar el pundonor de los chalacos en la última Gesta Nacional por la abolición del yugo español en el Perú y en América.

Transcrito por:
Marcial Pérez Ponce de León

Fuente:
Diario el Mercurio Chile, Noviembre 1891
Diario El Callao, 1936
Antología de Lecturas Chalacas, Historia Tradición y Leyendas del Callao / Oscar Espinar La Torre - 1988


jueves, agosto 9

Narraciones Porteñas : Popotitos


POPOTITOS

I

 Lucas se había acostado conforme las reglas del Colegio Militar lo estipulaban, a las 10:00 PM, pero era una ocasión especial, era la Semana Leonciopradina, y al día siguiente tendría lugar la inauguración de las Olimpiadas internas del colegio. Los cadetes trasnochaban preparando las pancartas, disfraces, vestimentas deportivas para la promoción, éstas, a falta de dinero, se conseguían con el teñido de los biviríes que los cadetes usaban como prenda interior. Todo era un jolgorio. Algunos inclusive, aprovechando del relajo, habían logrado introducir algunas botellas de licor, por supuesto prohibidas en el colegio.
!!!BUUUMMMMM…!!!, resonó de repente un tremendo petardo,... Si, era un cohetón que un condiscípulo le había arrojado en su cama,... Se despertó sobresaltado y furioso:
¡Conche’su madre, ¿quién fue carajo…?! -Gritaba Lucas colérico-. Todos reían a carcajadas. ...
- ¡Ya, no jodas... y ven a divertirte, huevón! -le respondieron-.
Sólo atinó a contestar ¡¡¡Puta madre!!! … ¡¡¡cómo joden...!!!,  -y se recostó nuevamente, aunque ya no podría conciliar el sueño-.
Con gran entusiasmo, sus compañeros prosiguieron con la tarea de preparación del corso del día siguiente, continuando hasta altas horas de la noche.

II
Las tribunas del estadio estaban repletas. Lógicamente, los tres años ocupaban sus respectivos lugares por orden de antigüedad: los Perros (3er. año) a un lado; los Chivos (4to.) y las Vacas (5to), en el otro extremo de la tribuna; todos ellos arengando a su respectiva promoción. Se escuchaban silbidos, gritos, y sobre todo las inconfundibles bombitas, que caracterizaban a las barras del Colegio Militar.
Era tradicional en el colegio, las encarnizadas competencias de atletismo. Podría decirse que el CMLP contaba entre sus filas a prestigiosos atletas escolares, quienes además de recibir instrucción, recibían un trato muy especial, como salidas extraordinarias, además de un buen rancho y otras gollerías...
La competencia estaba por empezar, era una prueba de resistencia: 1,500 metros planos. Se encontraban en el partidor los mejores exponentes para la prueba. Las promociones gritaban y gritaban ... Bombitas y más Bombitas. Los atletas, nerviosos, esperaban la orden de los jueces para dirigirse al partidor. En un momento dado, apareció, con su cuerpo característico, pequeñito, delgado, muy delgado, por ese motivo se había ganado un apodo especial, sus compañeros le decían Popotitos, por sus piernas como un par de carricitos, como rezaba la canción. Usando doble camiseta, que le flameaban como bandera, se acercó a los jueces y se inscribió como uno más en tremenda prueba.
En la tribuna, se escucharon gritos de desaprobación en su promoción, eran los Chivos de la XXIV, quienes no podían creerlo…
- ¡¿Qué hace ese huevón allí?! … ¡¡¡Carajo...!!!,... ¡¡¡Sáquenlo,... sáquenlo!!!  -se escuchaba-.
Y seguían gritando:
- ¡Ta’mare…! Ese huevón no va a llegar nunca …¡¡Sáquenlo..!! -seguían vociferando-.
Ya en la partida, los atletas nerviosos esperaban la orden. Uno a uno fueron ocupando sus puestos. Eran dos por promoción, y era también muy notoria la diferencia muscular de Popotitos con el resto de competidores; sin embargo, con sus tremendos lentes,  su camiseta flameando, ocupó el sitio que le correspondía en el partidor y, muy lejos de amilanarse, esperaba muy quieto. Sólo se observaba su gran concentración en la espera del disparo del juez de competencia.
Al escuchar el disparo, salieron raudos los seis competidores. Era una carrera muy reñida. Los mejores exponentes, según se pensaba, se medían entre ellos, no arriesgando ni tratando de sacar ventaja. Eran las primeras de 4 vueltas a la pista de atletismo. Todos iban parejos. Popotitos pasaba totalmente desapercibido. Paradójicamente, estaba en la delantera, aunque sus competidores no le prestaban atención. Él seguía la carrera, y entre los más destacados, sobre todo parejo al campeón del colegio (5to año) y al mejor de 4to... hasta ese momento, claro. Continuaban midiéndose, sin percatarse siquiera del pequeño que a esas alturas de la competencia les llevaba la delantera.
Se aproximaban ya a la última vuelta. Los campeones empezaron a ajustase entre ellos. Popotitos seguía adelante, sin mirar atrás. Seguía y seguía. Empezó a sentir el esfuerzo, pero seguía. Sus piernas empezaron a temblar. El aire enrarecido entraba en sus pulmones como lenguas de fuego. Sintió que no podía más, de repente, tomó un ultimo  impulso, y  con un esfuerzo descomunal logró sobreponerse. Siguió adelante, y con su último aliento persistía siendo el primero a pocos metros de la meta. Faltaban 30, 20 metros, y seguía adelante. Sus compañeros en la tribuna,  sorprendidos ante tal hazaña, rugían al costado de la pista. Se escuchaba a dos de sus compañeros: el panameño Favio  y al Chato Richard que le gritaban:
- ¡Sigue conchetu’mare…sigue conchetu´mare…!  ¡Dale carajo, dale carajo…!
Y llegó. Llegó con el corazón en la mano, a punto de desfallecer, pero con una sonrisa inmensa, la que brinda el placer de la victoria. En sus asientos, los su promoción estallaron en un grito de júbilo. Rompieron la formación en la tribuna y corrieron a brindarle el saludo que se les da a los campeones. Lo levantaron en hombros y esa escena quedó grabada en todos nosotros como signo de superación, esfuerzo y amor por su querida promoción, la XXIV de Colegio Militar Leoncio Prado.
Quedó en nuestro pensamiento el recuerdo imborrable de su pequeña figura, de su extraordinaria actuación en esa competencia, y, sobre todo, el inmenso coraje y tremendo corazón que lo llevó a la victoria.
Muchos ni sabían su nombre. Con gran cariño lo empezaron a llamar desde ese triunfal día Mil quinientos, así,  a secas.


III

Hola mi hermano… ¿cómo estás? … ¡Pasa!, ¡Pasa...!  -repetía el anfitrión. Uno a uno iban llegando a la casa: una bonita casa en Boca Ratón, en Florida, donde habían acordado reunirse para rememorar tantas gratas vivencias que habían tenido lugar hace más de cuarenta años. Era un grupo muy singular: alrededor de cinco o seis ex alumnos de la XXIV promoción, quienes periódicamente se reunían para tomarse unos tragos y pasar un buen momento conjuntamente con sus esposas. En esta ocasión, se recibía a un gran amigo, al que no se le veía desde hacía muchos años, y era un buen motivo para darse una buena comilona.
Tocaron la puerta, al entrar el invitado se sorprendió; se le veía algo entrado en años, pero con su seriedad característica, sobre todo con algunos mechones menos. Se fueron saludando cariñosamente uno a uno:
- Hola … ¿cómo estás?,... ¡estás igualito…!
Lucas sonrió y sólo atinó a darle un fuerte abrazo. De repente el visitante volteó y quedó frente a él, aturdido. Lo miró por un momento: alto, delgado sin cabello, pero con sus lentes inconfundibles. El visitante le preguntó :
- ¡Disculpa...!  ¿Tu nombre…?
Al  responderle,  nuevamente el visitante preguntó:
 - ¿Mil quinientos? ,  ¿Popotitos? …
- ¡Sí!, -le contestó- … ¡¡Soy yo…!! ,
Y se estrecharon en un fuerte abrazo, un abrazo que los asistentes asintieron con una sonrisa de satisfacción. Después de cuarenta años volvían a rememorar tantos bellos momentos inolvidables que sólo los leonciopradinos, creo, podemos jactarnos con orgullo: esa satisfacción de los momentos de triunfo, camaradería y sobre todo unión que persevera a través de los años.
Terminando el agasajo, uno a uno fueron despidiéndose, con mucha nostalgia por supuesto. Cada cual retornaba  a su propio mundo, no sin antes recordar con orgullo la letra de nuestro himno:

Leonciopradinos:

alto el pensamiento, como una bandera,
encendida el alma, como azul hoguera,
recio el corazón…


Hugo Pazos
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